Chim↑Pom y el arte de cazar súper ratas radioactivas en Tokio

Ya hemos hablado anteriormente del colectivo japonés Chim↑ Pom pero, esta vez, vamos a contaros la historia de cómo este grupo de jóvenes cazadores de ratas, y artistas de Tokio, dan su primer gran salto y comienzan a ganarse el reconocimiento del gremio. Esta es la historia de Super☆Rat「スーパー☆ラット」(Súper☆Rata), la primera gran exposición de Chim↑Pom y la que podría considerarse un antes y un después para este colectivo de artistas japoneses. Bueno, y también un punto de inflexión en nuestra percepción, como sociedad vulnerable a lo kawaii, de la malditamente adorable figura de Pikachu.

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En esta historia, es imprescindible el papel de la galerista Fujiki Rika 藤城里香 (n. 1970) que anteriormente había trabajado en la Mizuma Gallery de Tokio. En mayo de 2006 montó su propia galería, en pleno corazón de Kôenji y a la que le dio el nombre de Mujinto Production. Fue entonces cuando, ese mismo año, Rika, seguidora del arte de este grupo de jóvenes y lo peculiar de sus performances, ofrecería a Chim↑Pom realizar una exposición. Desde entonces, y hasta la actualidad, el colectivo forma parte del elenco y plantilla titular de artistas de esta galería, que también funciona como una compañía que gestiona y promociona a otros artistas del país. En marzo de 2010 la galería se trasladó a la céntrica zona de Kôto, cerca del MOT Museo de Arte Contemporáneo de Tokio, y a día de hoy  se constituye como una de las más interesantes y activas de la ciudad. La existencia de Mujinto Production es esencial para Chim↑Pom, es una de sus principales sedes de operaciones y un gran número de sus exposiciones y proyectos se dirigen desde esta galería.

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Colectivo Chim↑Pom

Ante el hecho de realizar una exposición en una galería y verse de lleno metidos en un ambiente más oficial, donde el grupo tenía, y quería, dar la talla. Chim↑Pom tuvo que replantear la profundidad, el contenido y la forma de sus acciones artísticas. El grupo llegó a la conclusión de que la fórmula de grabar sus performances en vídeo y proyectarlas no era suficiente. Tenían que “meter substancia” y empezaron a emplear el término en japonés busshitsu 物質: un elemento que otorgase calidad y empaque a su obras, sin perder en ningún momento su actitud pueril y festiva a la par que punk y crítica.

Mujinto Production como decíamos, continúa dirigiendo muchos de los proyectos de Chim↑Pom y un gran número de sus exposiciones tienen lugar en esta galería. 

“Mujin-to Production no es el nombre de una galería. Promocionamos a artistas con propuestas y expresiones interesantes. Proporcionamos un espacio donde los artistas puedan expresarse libremente, y mostrarlo al público.”

“Nuestra misión es acaparar conjuntamente todos los aspectos de la sociedad con estos “distinguidos” artistas trabajando codo con codo. Ellos son capaces de manifestarse a la sociedad y de crear relaciones con las personas que conforman un público con nuevas perspectivas a través del que ser revela las diferentes caras de la sociedad. Nosotros apoyamos a estos artistas, su promoción y exposiciones con la misión de dirigir sus “puntos de vista” a la sociedad.” 

En este entorno de libertad creativa, fruto del hermanamiento con Mujinto, Chim↑Pom realizará su primera exposición a la que titularían Super☆Rat (2006). Así, con la estrellita incluida. Super☆Rat (2006) les serviría como presentación del primer manifiesto escrito por colectivo. Un “ahora vamos en serio”, donde el grupo dejaría constancia de su particular visión sobre el arte y los que son sus cimientos ideológicos. Leyéndolo puede una darse cuenta e imaginar el rumbo y la deriva artística que el grupo estaba decidido a tomar. imageSin embargo, tratándose de artistas poco conocidos por aquel entonces, la exposición no contó con mucha asistencia. Tampoco fue de ayuda la propia elección del nombre del colectivo. El nombre de Chim↑Pom hace referencia a ‘pene’ en la jerga japonesa como coloquialismo. En el diccionario encontramos ちんぽ(chinpo) o ちんぽう(chinpô) que se traduce como “órgano sexual masculino” y más concretamente como expresión usada por los niños para referirse a este. Luego, en este caso, Chim↑Pom podría traducirse como “colita”. ‘Chin’ significa pene y ‘pom’ es un diminutivo que denota además algo bonito, simpático. 

 

Afortunadamente, una vez superado el trauma social de tan vulgar vulgaridad, poco a poco, y gracias al boca a boca, se empezó a hablar de ellos y la gente comenzó a acudir a sus exposiciones.

CP_SuperRat_2006_02En Super☆Rat (2006) se podían ver piezas audiovisuales en las cuales el colectivo aparecía cazando ratas en Shibuya. Estos ejercicios de limpieza urbana de “plagas” quedarían plasmados en fotografías y esculturas, cerrando un proceso completo de creación multimedia multidisciplinar. El término super rat fue acuñado por los exterminadores para referirse a un tipo de ratas que, en las últimas décadas, proliferan masivamente en las áreas urbanas y que han desarrollado inmunidad a los distintos venenos que se venían utilizando. Desde 2006 Chim↑Pom, como parte de su performance artística, ha cazado ratas por las calles de Shibuya, pero con un objetivo bastante diferente del de liberar la ciudad de esta plaga. Es aquí donde, sin entrar en debates moralistas, el colectivo realiza su acción más impactante. Chim↑Pom captura a estas ratas, las diseca y las pinta de amarillo para crear inquietantes figuras de Pikachu, el icónico ratoncillo eléctrico de la serie de videojuegos Pokémon, creada por Satoshi Tajiri para Nintendo en 1997.

superrat_yoshimitsu_umekawa01sr_kb_03Chim↑Pom busca reflexionar sobre cómo coexisten los seres humanos dentro de la sociedad y en el día a día. Sus super ratas quieren representar a los propios japoneses, quienes viven diariamente expuestos a una contaminación radiactiva ambiental.  Es una forma de lanzar un mensaje a todas esas personas que viven inmersos en el día a día ignorando esta realidad, que no es otra que la suya propia. Es difícil quedar indiferente ante una obra así. El impacto es inevitable y la polémica está asegurada, sobre todo teniendo en cuenta lo sensible de los temas que el proyecto toca. SuperRat es una dura y contundente crítica a la sociedad japonesa, a su capitalismo exacerbado y a su ignorancia, pero también a un gobierno completamente entregado a los favores de la energía e industria nuclear. 

Chim↑Pom busca reflexionar sobre cómo coexisten los seres humanos dentro de la sociedad y en el día a día. Sus super ratas quieren representar a los propios japoneses, quienes viven diariamente expuestos a una contaminación radiactiva ambiental. 

Sin embargo, SuperRat no es una mera transgresión adolescente para captar la atención. Es un verdadero ejercicio de reflexión a través de un juego de dobles sentidos. La noción de la supervivencia de las formas de vida, como la humana o la animal, está implícita en esta obra, pero a su vez también la propia supervivencia del arte y la cultura. Chim↑Pom resalta el antagonismo y la coexistencia de las formas que mutan y se desarrollan en el arte. Podría parecer que Chim↑Pom, con la elección del nombre del proyecto, esté realizando cierta burla u oposición al concepto de arte que describe el manifiesto artístico Superflat que formuló Murakami Takashi en 1999, el rancia y popularmente conocido como Andy Warhol japonés. Según Chim↑Pom, no tratan de oponerse ni contrariar al concepto Superflat, ambos discursos son compatibles y contrarios a la vez, lo que al mismo tiempo supone una metáfora entre el arte y la sociedad actual. En definitiva, no se trata solo de la similitud de las palabras o del chiste, aunque también, sino de la convivencia y la paradoja entre todos estos conceptos.
CP_SUPERRATshowcase_2011-01A pesar del impacto de SuperRat y la consecuente crítica, si obviamos el hecho de las ratas disecadas, el empleo de la imagen de Pikachu como metáfora del arte y, sobre todo, de de la sociedad, no debería resultar extraña. 

En Japón, sobre todo en Tokio, existe una plaga aún más evidente que la de las ratas, y es la de los muñequitos kawaii en todas las formas y manifestaciones posibles que la mente humana y la mercadotecnia puede imaginar. Figuras, peluches, disfraces, videojuegos, animación, comida o incluso campañas políticas. Todo aquello que se pueda consumir y vender a través de los medios de comunicación.

 

Al tratarse de su primera acción artística importante, se convirtió automáticamente en símbolo identitario y marca del grupo. Siempre que viajan o se reúnen para desarrollar nuevos proyectos, recuperan a estas ratas radioactivas y no es raro verles posando con ellas en las fotos que suben a sus redes sociales. De esta forma, Chim↑Pom quiere mantener presente y actualizado el mensaje que lanzaron en su primera exposición y así mantener vivo el proyecto. En un contexto más general, si pensamos en ratas y arte urbano,  es evidente el homenaje al reconocido artista callejero Banksy, uno de los más conocidos dentro del Street Art e importante precedente del arte vandálico, reivindicativo y crítico (o incluso catalogado como terrorista). El colectivo no planea dejar de cazar ratas por la ciudad, lo que también es una forma de decirle a Banksy y por extensión a los artistas de todo el mundo que hay que reivindicar el poder crítico del arte callejero. 

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En su página web podemos leer el manifiesto que, anexo a la obra, han escrito entre todos los miembros del colectivo. Con cierto grado de infantilidad en el registro que emplean en su discurso, declaran que su único propósito es el de reproducir estas figuras, sin ninguna otra excusa. Sin embargo, en sus textos posteriores y entrevistas, muestran abiertamente esta idea y objetivo de una elaborada crítica social y política que envuelve a la obra. Con este manifiesto pretenden por tanto llamar la atención y ser directos sin dar explicaciones y, como ya os he contado unas cuantas cosas, os dejo que leáis mi humilde traducción del manifiesto SuperRat: 

Culturas como la del arte, el rock o el punk, que aspiran a la belleza que tienen las ratas de alcantarilla;

Culturas como la animación japonesa o las gals, son llamadas Pop Japonés o Superflat,

todas se cruzan, en bandada, en el cruce de Shibuya.

Decididos,

y convencidos,

tras haberlo pensado mucho, cogimos el último tren al centro de Shibuya.

Nos toca ser los jóvenes del ahora, en tanto que los adultos nos desaprueban.

Hoy en día las personas de la ciudad se asemejan a ratas gigantes emergiendo desde nuestra vida urbana y manteniendo su encorvada coexistencia con los seres humanos.

Nosotros capturamos una por una con trampas que compramos en el Donki.

No se trata solo de capturarlas, nuestras sensibilidad humana es tal, que somos incapaces de tocar los cuerpos muertos de carne animal que consumimos cada día.

Nuestro propósito es simplemente producir figuras reales de Pikachu. Por este propósito, pateamos pilas de bolsas de basura y corrimos tras las ratas que escapaban entre huecos de las paredes.

Esperad super ratas, no somos vuestro enemigo, ¡somos Chim↑Pom!

Las perseguimos… Se hizo medianoche, en el centro de Japón, donde todo parecen excusas.

Así debe de ser nuestra obra: cazar sueños y ratas.

© Chim↑Pom, Noviembre 2006

 

Página web de Chim↑Pom
Instagram de Chim↑Pom

 

Antinuke 281: un artista que desafía a la muerte en su lucha contra las políticas nucleares de Japón

Las comparaciones son odiosas y la sombra de Banksy es alargada y densa pero, bajo esta ella continúan surgiendo artistas que toman las calles, que las hacen hablar y que desde el anonimato desafían al poder. El artista de Bristol, que ha influenciado a miles de artistas posteriores a su generación, es irremediablemente padre de esta escuela y sus aspectos formales resultan muy accesibles y trasladables en lo formal para todos estos anónimos del graffiti, el stencil o el sticker que trabajan la calle como lienzo y espacio expositivo.

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Antinuke 281, como siempre ocultando su rostro, posa delante de una de sus obras

Las sanciones al arte callejero en Japón son especialmente graves y su severo castigo no son cosa desconocida. Hace poco tiempo conocimos la noticia de como dos estadounidenses habían sido detenidos por las autoridades por atreverse a pintar el vagón-museo del modelo de tren Tokyu 5000 que descansa al aire libre en pleno de cruce de Shibuya y que antiguamente recorría diariamente la línea entre esta zona y Sakuragicho. El pasado mes de febrero, un chico birmano fue detenido por escribir “Feliz cumpleaños” en el Parque Nacional Towada-Hachimantai en la prefectura de Aomori, lo que alentó a las autoridades a realizar panfletos en varios idiomas advirtiendo de las graves sanciones que suponen estos actos. A finales de abril encontramos otro caso: un joven danés llamado Frederik Emil Palmberg, de 21 años, que quiso “simplemente dejar constancia de su visita a Japón” en el metro de Tokyo y fue arrestado por la policía que le detuvo en el aeropuerto justo antes de tomar su vuelo de regreso a Dinamarca.

Tan solo en 2018 ha habido un importante número de noticias protagonizadas por extranjeros que han sido sorprendidos en Japón realizando grafitis y otras manifestaciones de arte urbano en espacios públicos. El gobierno japonés y sus medios de comunicación aliados tienen esta tendencia a hacer hincapié en el hecho de que estos atentados urbanísticos son “casi siempre” perpetrados con “alarmante frecuencia” por extranjeros. Sin embargo encontramos también casos en los que propiamente japoneses realizan los actos más graves. Quizás el caso más llamativo, e insultante, es el del japonés que grabó la palabra estúpido, imbécil (lit. baka ばか) en el monumento erguido en honor a las víctimas del Gran terremoto de Hanshin-Awaji en el que perdieron la vida más de seis mil personas el 17 de enero de 1995 en la ciudad de Kobe.

La psicosis japonesa del extranjero como personaje causante de disturbios se alimenta, en principio, de hechos y casos reales, que si bien no son extremadamente cotidianos, son cada vez más habituales y lo más grave: son siempre noticia. La consideración hacia lo público y el patrimonio compartido conlleva en Japón, más que en cualquier otro país del mundo, una idea de respeto y conservación que en cierta forma es orgullo nacional y medalla de su civismo. De ahí se desprende un poco la dureza de las sanciones y el impacto y repercusión mediática de estos actos.

No podemos quedarnos solo en lo restrictivo, ni tampoco todo es blasfemia y maldiciones sobre el arte urbano en Japón, eso sí, fue necesario esperar hasta 2005 para que se celebrase la primera feria de arte urbano a nivel nacional bajo el nombre The X-Color/Graffiti in Japan Exhibition en la impresionante Art Tower de Mito, Ibaraki. Esta feria explicaría los orígenes del graffiti y sentaría las bases que darían consistencia a la práctica de las distintas disciplinas del arte urbano en Japón. También sería vital la existencia y mayor visibilidad que desde este momento obtendrían artistas como el dúo HITOTZUKI formado por KAMI y SASU, así como del aún más internacional grafitero conocido como Suiko, quienes influenciaron e inspiraron a muchos artistas japoneses a desafiar los límites entre lo legal y lo artístico.

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HITOTZUKI (KAMI+SUSU)
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Suiko

En cualquier caso, la controversia sobre el arte urbano en Japón sigue vigente e incluso estos artistas que acabamos de mencionar también han sido detenidos en varias ocasiones y han tenido que lidiar con las consecuencias de este tipo de expresión artística. Sin embargo, hay algo que hace poderoso al arte urbano, por mucha ilegalidad que suponga y por mucho jabón y disolventes a presión que se lance contra este. Esto es, el potencial de su mensaje. Los japoneses, como cualquier otra sociedad, son sensibles a estos mensajes y la explicitación de estos en las calles es a menudo vista como una oportunidad para poner voz a lo que la represión social no permite o los ciudadanos no se atreven.

Tan solo hace unos días, un tuit de la Oficina Nacional de Inmigración de Japón causó cierta revuelo al criticar las cada vez más frecuentes apariciones de pintadas con mensaje del tipo Free Refugees o Refugees Welcome, reduciendo la polémica a que se trataba de actos vandálicos en propiedades públicas dejando de lado lo importante del asunto. Muchos japoneses, 1300 comentarios y casi 6000 retuits lo avalan, lo tildaron de infantil, hipócrita y de querer desviar la atención sobre las malas condiciones y tratos que los refugiados reciben en las instalaciones que se han destinado para su alojamiento y atención. Es un pensamiento bastante generalizado y lo que les ofende es la realidad de estas prácticas y no un par de pintadas mal puestas. Esto lo sabe bien Antinuke 281, un artista japonés que tiene al gobierno y a la policía con la mosca detrás de la oreja desde hace unos años, pero que se ha ganado el apoyo de un miles de japoneses, consagrándose como uno de los artistas más polémicos y controvertidos del país.

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Antinuke 281, es un pseudónimo que poco o nada esconde las intenciones de su obra. Como si de un superhéroe anónimo que se hubiera autonombrado con su nick de internet se tratase, se arroja a las calles de Tokyo para lanzar su claro mensaje de oposición al uso de energía nuclear en Japón. Su mayor enemigo y villano es la Tokyo Electric Power Company, cuyas siglas son TEPCO, la compañía eléctrica nacional del país y responsable de la central Fukushima Daiichi, donde un 11 de marzo de 2011 colapsaron tres reactores nucleares a causa del terremoto y tsunami que azotaron la costa oriental de Japón.

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El logo de TEPCO como culpable de una metafórica tercera bomba atómica en Fukushima

Lógicamente existen antecedentes de lo que ya se conoce como arte nuclear en Japón. El legado de los traumas de Hiroshima y Nagasaki ha atravesado muchas artes en el país y fuera de este, pero el caso de Japón es único. Como decía antes, Fukushima es el tercero en discordia y ha terminado de asentar una temática grave y delicada en la psique artística japonesa. Kenji Kubota, uno de los curadores más importantes del país y más preocupado por la sociedad japonesa propuso en 2015 a doce artistas japoneses y extranjeros a arriesgarse y viajar hasta las zonas de exclusión en Fukushima, bajo el marco del proyecto Don’t follow the wind. La suma de los trabajos elaborados por aquellos artistas que viajaron a Fukushima ese entonces son retrato del desastre, pero también de la esperanza y el enfrentamiento al corrupto gobierno que censuró y maquilló muchos detalles importantes de lo que allí había ocurrido años antes.

Más allá de la técnica del stencil y otros aspectos formales, no es justo denominar a Antinuke 281 como el Banksy japonés. Si bien la sátira y crítica política está presente en ambos, Antinuke 281 recoge todo un bagaje del arte nuclear que se ha gestado en Japón desde la posguerra y que representa una cicatriz muy personal en la que Banksy no tiene nada que ver. El poder generador de estas armas nucleares no solo produjo muertes, mutaciones y cicatrices queloides en la población, también inspiración y una necesidad lógica de curar un trauma. Surgieron manifestaciones artísticas como la danza ankoku butō, que nace de la mano de Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, pocos años después de las explosiones e inspirada en la imagen tétrica y deprimente de los transeúntes moribundos que deambulaban agonizantes por Hiroshima y Nagasaki. El dolor y su mensaje es universal, pero la empatía es aún mayor dentro de lo autóctono y los límites de las costas de japón.

Como Banksy es un artista que no da la cara, pero a diferencia de este es un personaje que no se esconde. Sus diseños son a veces elegantes e inteligentes, y otras veces agresivos y violentos, pero siempre están realizando desde una sensibilidad particular que apela directamente a las emociones de aquel los observa. La obra que comenzó a estar en boca de todos y que fue la precursora de su fama es I hate rain, una niña que encarna la inocencia y la indefensión enfundada en un chubasquero bajo la lluvia ácida-química de Tokyo. La obra es controvertida y la emoción que se siente al contemplarla es verdad que recuerda y rima bien con la obra de Banksy Niña con globo. Sin embargo su éxito no solo se vale del contenido crítico sino también al formato pegatina y al hecho de que Antinuke 281 ha producido miles de versiones y distintos diseños de esta para empapelar la ciudad de Tokyo. No se puede huir de ella. Es un sentimiento de culpa que te persigue por la ciudad y también una figura que nos preocupa y que queremos rescatar y proteger… y de paso ver con qué nuevo diseño de su chubasquero le ha vestido su creador. Existen alrededor de nada más y nada menos que 160 versiones de la obra.

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Las obras de Antinuke 281 son a menudo saboteadas por seguidores de la ultraderecha japonesa. Fotografías por © guillaumelahure.com

Y vosotros, ¿os la habéis encontrado por las calles de Tokyo? Daos prisa porque la policía japonesa y los servicios de limpieza del país tienen órdenes de retirar sus pegatinas y obras de las calles. La repercusión del artista es evidente y ha aparecido en medios de comunicación y prensa como Financial Times, The Economist, The Guardian o incluso un pequeño documental producido por Vice Japan. También la versión japonesa de la revista Rolling Stones realizó una entrevista este paladín anti nuclear que es Antinuke 281, consagrándose definitivamente en el país como un artista relevante.

Su cada vez mayor exposición le ha costado que grupos nacionalistas de la ultraderecha japonesa, conocidos como netto uyoku ネット右翼, hayan tumbado en más de una ocasión su página web. También, desde estos mismos círculos, se ha difamado sobre su arte, acusándolo de estar realizado por coreanos anti japón, o incluso se le ha llegado a amenazar de muerte si se atrevía a aparecer en público durante una exposición de sus obras en Tokyo.

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Fotografía por © guillaumelahure.com

Pero 281, bajo sus oscuras gafas de sol y su mascarilla blanca, no cederá en la lucha. En sus propias palabras “quiere un Japón seguro para sus hijos y por este motivo nunca podrá dejar de hacer lo que hace hasta que se muera”. Inspirado por grandes artistas japoneses como Okamoto Taro o el colectivo ChimPom, el artivismo de 281 se constituye cada día más como una poderosa arma de protesta, quizás la relacionada con el arte que mayor impacto ha conseguido en Japón hasta la fecha. No hay vuelta atrás, el mensaje de Antinuke es poderoso, a pesar de que las cloacas del gobierno busquen cada vez más silenciar los movimientos antinucleares en el país. Nuestro artista se basa en hechos: las encuestas dicen que la mayoría de los japoneses no apoyan la explotación de los recursos nucleares. Además opina y advierte que los próximos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 están financiados por empresas que de alguna forma u otra participan de la industria nuclear. Antinuke 281 es un auto afirmado mártir que pone voz a la calle y al pueblo, y que encarna movimientos de desnuclearización y desmilitarización con millones de simpatizantes en todo el mundo. No es un antihéroe en contra de todo gobierno establecido, es un ciudadano indignado que llegaría hasta donde hiciese falta por la paz social y el planeta en el que vivimos. 281 se dice orgulloso de ser japonés y no comparte ideas anarquistas ni desprestigia la forma de gobierno establecida, pero quiere los ciudadanos abran los ojos y despierten. El objetivo es, que algún día, desde las esferas que nos dominan, se entienda que debemos todo al planeta donde vivimos y que este nos ofrece formas de explotación energética mucho más sostenibles que la nuclear.

Todas estas ideas, así como una recopilación de sus trabajos, están plasmadas en sus dos libros: Para todos aquellos jóvenes que habéis nacido en un agonizante país llamado Japónニホンという滅び行く国に生まれた若い君たちへ (2017) y ¿Sigue dormida la rebelión en la ciudad del engaño y la radioactividad? 放射能が降る都市で叛逆もせず眠り続けるのか(2017). Ambos pueden ser encontrados en Amazon por su nombre en japonés.

Sitio web de Antinuke 281

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Visitamos en Londres la exhibición “Why Open?” del colectivo Chim↑Pom

Sobre White Rainbow

A pocos minutos del Museo Británico en Londres, encontramos una pequeña galería situada en el número 43 de Mortimer Street llamada White Rainbow. Esta galería y sus comisarios se esfuerzan por traer y dar espacio al arte japonés contemporáneo en pleno centro de Londres. Su objetivo fundamental es el de localizar y dar a conocer un arte japonés contemporáneo que sea transgresor y esté cargado de cuestionamiento social y político. Esta transgresión y crítica socio política son características que en el arte japonés, sobre todo a partir de la II Guerra Mundial, se convierten en un enfoque constante y necesario en un contexto en el cual Japón se encontraba sometido a las Fuerzas de Ocupación Americanas. Este trauma e influencia de la derrota va a estar presente en las consiguientes generaciones de artistas japoneses, quienes buscarán, a través de la expresión artística y el cuestionamiento sociopolítico, una solución y una cura.

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Cabe mencionar que hasta la fecha la galería se presentaba como comercial y que es en marzo de este año cuando han cambiado su modelo a uno sin ánimo de lucro. Son admirables los esfuerzos que durante ya tres años lleva realizando White Rainbow por otorgar un espacio constante a este tipo de artistas, para quienes la censura es muchas veces un viejo amigo y una losa habitual en sus caminos. Como si quisieran que las voces de estos artistas tuvieran un impacto directo en el corazón y conciencia de Occidente, la galería acoge todo tipo de trabajos, que pueden ir desde el arte plástico y la performance, pasando por el arte digital a la proyección de documentales y películas.

Si os interesa y queréis ahondar sobre la filosofía y la peculiar línea editorial que sigue esta galería, así como echar un vistazo a su programación, os recomendamos que visiteis su página web e Instagram.

Why Open?

Why Open? es una de las últimas exposiciones en solitario del colectivo ChimPom con base en Koen-ji, Tokyo. Desde 2005 este colectivo artivista ha viajado por todo el mundo, buscando remover conciencias, plantear preguntas incómodas y hacer reaccionar a la sociedad ante su rutinaria pasividad diaria. Desde hace unos años ChimPom coloca sobre la mesa un debate y reflexión sobre lo público y lo privado, y cómo ambos espacios se delimitan el uno al otro, cuestionando así ideas como la autoridad, el poder y las barreras impuestas.

Nos encontramos frente a la puerta de la galería y pulsamos el timbre para que nos abran. ¡Sorpresa! descubrimos que el timbre está conectado con una casa semidestruida en un área contaminada de Fukushima (Silent Bells, 2017).

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Entramos y nos vemos rodeados de una profunda oscuridad, donde apenas podemos ver pero sí escuchar la voz de una joven que nos habla. Se trata de Ellie, el único integrante femenino de ChimPom. Su voz hace que nos acerquemos para ver de qué se trata. Una proyección nos muestra a Ellie cruzando ilegalmente la frontera de México a Estados Unidos por un estrecho y sucio túnel subterráneo (The Grounds, 2016, incluida en el proyecto The Other Side del mismo año).

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Una vez hemos escuchado el desafío de Ellie, nos paramos a observar un gran pedazo de asfalto iluminado tenuemente, para descubrir en el otro extremo de la sala otra proyección, un oscuro agujero por el cual podríamos abrirnos paso hasta Fukushima (Asshole in Tokyo, 2018).

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Al fondo, de nuevo, la voz de Ellie. Se trata de una habitación, ahora sí, completamente iluminada, donde de manera caótica se agolpan textos, pintadas y todo un arsenal de objetos de una y otra naturaleza, coronados por un kanji gigante: 道 michi (camino o calle).

En esta sala se recoge el proyecto Michi, desarrollado en el Museo Nacional de Bellas Artes de Taiwán. Esta muestra forma parte de ChimPom Street, proyecto que comienza cuando el colectivo arranca las puertas de su estudio en Tokyo eliminando así las barreras entre su actividad artística y la calle. Siguiendo con esta línea, el proyecto toma forma en Taiwán con la influencia directa de los acontecimientos ocurridos en dicho país a raíz de las protestas estudiantiles de 2014.

ChimPom entrevistó a los protagonistas de este suceso. El motivo de la protesta se basaba en el peligro económico y fiscal que los jóvenes veían en la aprobación del acuerdo de libre comercio entre Taiwán y la China Continental, ya que este había sido pactado sin tener en cuenta la consideración del pueblo. Una floristería de la ciudad pondría a disposición de estos estudiantes más de 1000 girasoles, los cuales fueron llevados al edificio de la Asamblea Legislativa de Yuan, convirtiendo así a la planta en símbolo de este movimiento, conocido como Sunflower Student Movement.

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Why Open?, que da nombre a esta exhibición, es la pregunta que estos estudiantes se hicieron, pues, para sorpresa de todos, encontraron que una de las puertas blindadas del Parlamento se encontraba ya abierta desde un principio. Así fueron capaces de ocupar el edificio durante tres semanas. La movilización estudiantil solo sería el comienzo y durante este periodo se les fue sumando el apoyo de miles de ciudadanos simpatizantes de esta gesta estudiantil.

ChimPom se hace la misma pregunta y propone desafiar las leyes y las barreras del espacio público y privado, conectando el museo con la calle y para ello crean una calzada de 200 metros de longitud entre ambos lugares. El propósito es que esta calzada sea regida por sus propias leyes y decretos, una suerte de estado independiente con una mecánica sandbox donde cada uno puede realizar su aporte y sugerencia particular (Is Artistic Exchange a Crime?, 2018).

En esta sala podemos encontrar evidencias del todo el proceso, y cómo artistas locales se unieron a ChimPom realizando performances artísticas, expresándose con todo tipo de street art o con su música conciertos improvisados… Y como colofón, tuvo lugar una gran fiesta para celebrar el nacimiento de un nuevo espacio entre lo público y lo privado, entre lo prohibido y lo posible.

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Manifiesto Michi 道 de ChimPom 

Crearemos una calle que conecte el interior con el jardín exterior y la calle.

Estará hecha de cemento y asfalto, y será bien gruesa para que destaque.

Todas las protestas serán hechas en la calle, con gente caminando por las calles desde un punto de partida hacia cualquiera que sea el destino, como podría ser el Edificio de la Dieta japonesa. Ya que todas las calles están conectadas, podríamos decir que nuestra calle también conecta el interior del museo con el Parlamento de Yuan. Este proyecto también reflexiona sobre cómo de público es en realidad el Museo Nacional de Bellas Artes de Taiwán. Por ejemplo, podemos hacer uso de las calles durante las 24 horas del día, ateniéndose a ciertos códigos y leyes regulados por el sentido común, la ley o el entendimiento mutuo.

Inspirados por los participantes del Movimiento Sunflower, quienes tomaron el Parlamento de Yuan como campamento base, nosotros pretendemos sacar el máximo potencial e impacto social al Museo Nacional a través de nuestro experimento, abriéndolo literalmente al público.
¿A quién pertenece el parlamento o el museo? ¿Quién decide lo que se puede y no se puede hacer dentro de estos espacios? ¿Cómo podemos juzgar que se actúa de manera justa?

Puede que sean demasiadas preguntas para un solo proyecto.

Por ello hemos decidido negociar con el museo y crear nuevas regulaciones específicas para nuestra calle, que no es ni totalmente pública ni parte del museo, sino un espacio público alternativo.

Why Open? Los participantes del Movimiento Sunflower entraron al Parlamento a través de una puerta, que por algún motivo, ya estaba abierta. Las personas que vean que la calle también se encuentra conectada con el Museo de Taiwán se realizarán la misma pregunta, y de está forma también podrá ser visto como una invitación a entrar al edificio de la Bienal.

道 michi: Elegimos escribir en kanji el nombre del proyecto, inspirándonos en el taoísmo, el judo y la asociación camino-vida presente en la caligrafía japonesa.

Es nuestra forma de responder a la temática centrada en Asia con la que se celebra esta Bienal.

 

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Web oficial de Chim↑Pom

Instagram