Crónicas fotográficas del Tokiovid-19

r0040540-1A estas alturas, ya es más que obvio que el koronauirusu コロナウイルス (covid-19) es algo que de una forma u otra está afectando a todo el mundo. Es imposible que Japón, vecino de China y país del cual procede un 40% de su turismo (aportando nada más y nada menos que 1,8 trillones de yenes en 2019) quedase al margen de todo esto. En consecuencia de las medidas de confinamiento se vive una atmósfera extraña en muchos lugares y ciudades del mundo. También en Tokio. Soy James Suarez, miembro de acchiKei y fotógrafo afincado en Tokio, y me gustaría contaros un poco sobre cómo se está viviendo (y como estoy viviendo yo) la pandemia en la capital de Japón, a través de los ojos de alguien que patea las calles haciendo fotos.

r0040129-1
Shinjuku, marzo 2020

Cuando comenzaron a hacerse públicos los primeros casos de coronavirus en Japón, automáticamente un pensamiento común vino a la cabeza de muchas personas: ¿qué va a pasar con las Olimpiadas de Tokyo 2020? Resido en la ciudad y todo el rato, desde el principio, la sensación que tenía era la misma: el gobierno japonés estaba tomando medidas para proteger y salvaguardar este evento. En un primer momento, los casos de contagio en Japón eran muy bajos, mínimos. Japón se alzaba como uno de los países con mejores cifras en el mundo. En ese momento, estoy seguro que muchos os preguntaríais… “¿Cómo demonios están siendo capaces de contener el virus?»

r0032935-1
Shibuya, marzo 2020

Muchas personas creyeron que la causa de esto se debía al habitual uso de mascarillas y el gran control de higiene de los japoneses. Muchas investigaciones relacionadas con el Covid-19 afirman que llevar mascarilla no impide que te contagies, pero sí que puede evitar que contagies a otras personas. Ya sabéis, la empatía japonesa y el respeto hacia los demás.

r0032829-2
Shibuya, abril 2020

Otras personas creyeron que la razón residía en que el gobierno estaba haciendo muy pocos tests, con el propósito de seguir adelante con los las Olimpiadas que iban a celebrarse este verano. Cancelar el evento suponía una situación aún más perjudicial a situación económica actual del país y Abe no iba a pasar por ese aro.

r0040224-1
Shibuya, marzo 2020

Cualquiera que fuera la razón, una vez que las Olimpiadas fueron pospuestas definitivamente, el número de contagiados por coronavirus en Japón subió como la espuma de una Asahi recién abierta y el Primer Ministro Shinzo Abe declaró el kokka-hijou-jitai 国家非常事態… el Estado de Emergencia.

r0040146-1
Shinjuku, finales de marzo 2020
r0040211-1
Shibuya finales de marzo 2020

Sin embargo, Abe refutó enérgicamente el término lockdown, y todo léxico cercano o derivado, mientras que todos los países hablaban en términos de “bloqueo”, “cierre” o “confinamiento”. Abe no quería que la gente se quedase en casa y la economía sufriese las consecuencias. Por ello, no se impidió ir a trabajar, pero sí se pidió a los ciudadanos no salir durante los fines de semana y que estos volvieran a casa después del trabajo, en lugar de salir por las noches a tomar algo. (Fue jodido tener que quedarme en casa y no poder salir durante la temporada de cerezos en flor a darme una vuelta por ahí y disfrutarlos).

r0040205-1
Shibuya, marzo 2020

Estas medidas en pos de mantener la economía en movimiento, fueron vistas como poco éticas y, preocupados por su salud y seguridad, fueron criticadas por la mayoría ciudadanos. Sin embargo, el gobierno hizo oídos sordos y en estos momentos Japón es uno de los países menos restrictivos en cuanto a medidas de confinamiento.

r0040540-1
Akihabara, abril, 2020

Para la mayoría de los salarymen y las office workers/ladies (también conocidas por las siglas OL, como les gusta poner en su perfil de Tinder), su rutina ha seguido igual, aunque eso sí, con los trenes bastante más vacíos que de costumbre. En los vagones, todos los pasajeros visten su mascarilla correspondiente. Todo el mundo las lleva, a pesar de que había falta de stock y que era difícil encontrarlas en muchas tiendas. Quizás, si tu paciencia gaijin te lo permite, podías conseguirlas en tu droguería de confianza, después de esperar unas cuantas horas en una ordenada línea. Luego había que tener suerte de que hubiesen recibido un cargamento de mascarillas y… entonces podías comprar una.

r0040643-1
Línea de tren Chuo, abril, 2020

Los tokiotas han hecho lo posible por respetar la distancia social en los vagones de tren. Esto no siempre se ha conseguido ya que, al fin y al cabo, el vagón permite la capacidad que permite, pero mi experiencia es que todos han hecho por guardar suficiente distancia los unos de los otros. 

r0040892-1
Parque Yoyogi, mayo 2020

He realizado algún pequeño “viaje” al parque Yoyogi en los últimos meses, y me lo he encontrado más concurrido de lo que podía imaginar. Sin restricciones en cuanto al número de veces que puedes salir de casa (a diferencia de otros países) y con la mayoría de bares y tiendas cerradas, este parque es un caramelito para que amigos y familiares puedan disfrutar de un día primaveral.

r0040888-1
Parque Yoyogi, mayo 2020

El parque Yoyogi, no solo un lugar ideal para pasear durante una pandemia, también un buen sitio para echar una buena e íntima cabezadita.

r0040466-1
Ginza, abril 2020

Los típicos sitios donde ir a comprar ropa y que siempre están a rebosar, como Ginza, han estado muy vacíos estos días. Este pobre hombre sin hogar es uno de los pocos testigos que podemos encontrar en la avenida comercial de Ginza. Por una vez, él es el dueño de la calle.

r0040430-1
Una niña se cae de boca al ver que el reloj de la cuenta atrás para las Olimpiadas 2020 ahora marca fecha objetivo 2021. Estación de Tokio, abril 2020

La Estación de Tokio es otro más de los lugares de las ciudad que más gente reúne. Ahora parece más bien una estación fantasma.

r0040671-1
Takeshita-dori, Harajuku, abril 2020

La famosa calle comercial de Takeshita-dori en Harajuku también ha estado muy tranquila. La mayoría de stands de crepes y batidos con tapioca están cerrados. Aún así encontramos algún sitio abierto, por lo que es momento de dar un relajado paseo y comprar alguna cosa típica y digna del turisteo por Tokio.

r0040579-1
Una tienda pop-up vendiendo mascarillas en Ueno, abril 2020

Según pasa el tiempo parece que todo empieza a volver a la normalidad. Vuelve a haber mascarillas disponibles, los casos de contagios son pocos y la gente en general se siente confiada para salir a la calle.

r0040935-3
Estación de Shinjuku, mayo 2020

Durante los últimos meses he vivido Tokio de una forma muy diferente. Es difícil de explicar pero, la atmósfera en la ciudad ha sido bastante extraña e inusual. Al principio no teníamos ni idea de qué pasaba o de si íbamos a estar en alguna forma de confinamiento.  La gente seguía haciendo vida normal, saliendo en las vacaciones de Golden Week y muchos a ver los cerezos en flor.

Cosas tales como las mascarillas, el papel higiénico, el ramen instantáneo… o la harina para tortitas, han estado agotados durante todo este tiempo. Ahora algunos de estos productos comienzan a estar disponibles (No la harina para tortitas. Sigo esperando poder hacer tortitas algún día…tsk). A estas alturas, y como en muchas partes del mundo, ya comienzan a abrir cada vez más de aquellos locales que un día tuvieron que cerrar. También muchas empresas a las que pilló completamente desprevenidas esta situación ya se han ido paulatinamente adaptando a las necesidades del teletrabajo.

r0040556-1
Una anciana durmiendo en su puesto de trabajo en un comercio de Akihabara, abril 2020

Muchas cosas están pasando en Japón durante esta pandemia… lo del incentivo de 100.000 yenes… lo de las polémicas Abe-no-masks. Yo no he recibido ninguna de las dos cosas, así que, aún, no puedo opinar.

r0032249-1
Un salaryman corriendo para llegar a tiempo al tren. Oshiage, marzo 2020

Fotografías por © James Suarez. ¡Podéis seguirme en mi web, Instagram y tienda online! r0033073r0040878r0040182

Antinuke 281: un artista que desafía a la muerte en su lucha contra las políticas nucleares de Japón

Las comparaciones son odiosas y la sombra de Banksy es alargada y densa pero, bajo esta ella continúan surgiendo artistas que toman las calles, que las hacen hablar y que desde el anonimato desafían al poder. El artista de Bristol, que ha influenciado a miles de artistas posteriores a su generación, es irremediablemente padre de esta escuela y sus aspectos formales resultan muy accesibles y trasladables en lo formal para todos estos anónimos del graffiti, el stencil o el sticker que trabajan la calle como lienzo y espacio expositivo.

antinuke281.jpg
Antinuke 281, como siempre ocultando su rostro, posa delante de una de sus obras

Las sanciones al arte callejero en Japón son especialmente graves y su severo castigo no son cosa desconocida. Hace poco tiempo conocimos la noticia de como dos estadounidenses habían sido detenidos por las autoridades por atreverse a pintar el vagón-museo del modelo de tren Tokyu 5000 que descansa al aire libre en pleno de cruce de Shibuya y que antiguamente recorría diariamente la línea entre esta zona y Sakuragicho. El pasado mes de febrero, un chico birmano fue detenido por escribir “Feliz cumpleaños” en el Parque Nacional Towada-Hachimantai en la prefectura de Aomori, lo que alentó a las autoridades a realizar panfletos en varios idiomas advirtiendo de las graves sanciones que suponen estos actos. A finales de abril encontramos otro caso: un joven danés llamado Frederik Emil Palmberg, de 21 años, que quiso “simplemente dejar constancia de su visita a Japón” en el metro de Tokyo y fue arrestado por la policía que le detuvo en el aeropuerto justo antes de tomar su vuelo de regreso a Dinamarca.

Tan solo en 2018 ha habido un importante número de noticias protagonizadas por extranjeros que han sido sorprendidos en Japón realizando grafitis y otras manifestaciones de arte urbano en espacios públicos. El gobierno japonés y sus medios de comunicación aliados tienen esta tendencia a hacer hincapié en el hecho de que estos atentados urbanísticos son “casi siempre” perpetrados con “alarmante frecuencia” por extranjeros. Sin embargo encontramos también casos en los que propiamente japoneses realizan los actos más graves. Quizás el caso más llamativo, e insultante, es el del japonés que grabó la palabra estúpido, imbécil (lit. baka ばか) en el monumento erguido en honor a las víctimas del Gran terremoto de Hanshin-Awaji en el que perdieron la vida más de seis mil personas el 17 de enero de 1995 en la ciudad de Kobe.

La psicosis japonesa del extranjero como personaje causante de disturbios se alimenta, en principio, de hechos y casos reales, que si bien no son extremadamente cotidianos, son cada vez más habituales y lo más grave: son siempre noticia. La consideración hacia lo público y el patrimonio compartido conlleva en Japón, más que en cualquier otro país del mundo, una idea de respeto y conservación que en cierta forma es orgullo nacional y medalla de su civismo. De ahí se desprende un poco la dureza de las sanciones y el impacto y repercusión mediática de estos actos.

No podemos quedarnos solo en lo restrictivo, ni tampoco todo es blasfemia y maldiciones sobre el arte urbano en Japón, eso sí, fue necesario esperar hasta 2005 para que se celebrase la primera feria de arte urbano a nivel nacional bajo el nombre The X-Color/Graffiti in Japan Exhibition en la impresionante Art Tower de Mito, Ibaraki. Esta feria explicaría los orígenes del graffiti y sentaría las bases que darían consistencia a la práctica de las distintas disciplinas del arte urbano en Japón. También sería vital la existencia y mayor visibilidad que desde este momento obtendrían artistas como el dúo HITOTZUKI formado por KAMI y SASU, así como del aún más internacional grafitero conocido como Suiko, quienes influenciaron e inspiraron a muchos artistas japoneses a desafiar los límites entre lo legal y lo artístico.

hitozuki1
HITOTZUKI (KAMI+SUSU)

suiko2
Suiko

En cualquier caso, la controversia sobre el arte urbano en Japón sigue vigente e incluso estos artistas que acabamos de mencionar también han sido detenidos en varias ocasiones y han tenido que lidiar con las consecuencias de este tipo de expresión artística. Sin embargo, hay algo que hace poderoso al arte urbano, por mucha ilegalidad que suponga y por mucho jabón y disolventes a presión que se lance contra este. Esto es, el potencial de su mensaje. Los japoneses, como cualquier otra sociedad, son sensibles a estos mensajes y la explicitación de estos en las calles es a menudo vista como una oportunidad para poner voz a lo que la represión social no permite o los ciudadanos no se atreven.

Tan solo hace unos días, un tuit de la Oficina Nacional de Inmigración de Japón causó cierta revuelo al criticar las cada vez más frecuentes apariciones de pintadas con mensaje del tipo Free Refugees o Refugees Welcome, reduciendo la polémica a que se trataba de actos vandálicos en propiedades públicas dejando de lado lo importante del asunto. Muchos japoneses, 1300 comentarios y casi 6000 retuits lo avalan, lo tildaron de infantil, hipócrita y de querer desviar la atención sobre las malas condiciones y tratos que los refugiados reciben en las instalaciones que se han destinado para su alojamiento y atención. Es un pensamiento bastante generalizado y lo que les ofende es la realidad de estas prácticas y no un par de pintadas mal puestas. Esto lo sabe bien Antinuke 281, un artista japonés que tiene al gobierno y a la policía con la mosca detrás de la oreja desde hace unos años, pero que se ha ganado el apoyo de un miles de japoneses, consagrándose como uno de los artistas más polémicos y controvertidos del país.

Screenshot 2018-11-30 at 18.10.33

Screenshot 2018-11-30 at 18.11.57

Screenshot 2018-11-30 at 18.11.07

Antinuke 281, es un pseudónimo que poco o nada esconde las intenciones de su obra. Como si de un superhéroe anónimo que se hubiera autonombrado con su nick de internet se tratase, se arroja a las calles de Tokyo para lanzar su claro mensaje de oposición al uso de energía nuclear en Japón. Su mayor enemigo y villano es la Tokyo Electric Power Company, cuyas siglas son TEPCO, la compañía eléctrica nacional del país y responsable de la central Fukushima Daiichi, donde un 11 de marzo de 2011 colapsaron tres reactores nucleares a causa del terremoto y tsunami que azotaron la costa oriental de Japón.

Screenshot 2018-11-30 at 18.13.12.png
El logo de TEPCO como culpable de una metafórica tercera bomba atómica en Fukushima

Lógicamente existen antecedentes de lo que ya se conoce como arte nuclear en Japón. El legado de los traumas de Hiroshima y Nagasaki ha atravesado muchas artes en el país y fuera de este, pero el caso de Japón es único. Como decía antes, Fukushima es el tercero en discordia y ha terminado de asentar una temática grave y delicada en la psique artística japonesa. Kenji Kubota, uno de los curadores más importantes del país y más preocupado por la sociedad japonesa propuso en 2015 a doce artistas japoneses y extranjeros a arriesgarse y viajar hasta las zonas de exclusión en Fukushima, bajo el marco del proyecto Don’t follow the wind. La suma de los trabajos elaborados por aquellos artistas que viajaron a Fukushima ese entonces son retrato del desastre, pero también de la esperanza y el enfrentamiento al corrupto gobierno que censuró y maquilló muchos detalles importantes de lo que allí había ocurrido años antes.

Más allá de la técnica del stencil y otros aspectos formales, no es justo denominar a Antinuke 281 como el Banksy japonés. Si bien la sátira y crítica política está presente en ambos, Antinuke 281 recoge todo un bagaje del arte nuclear que se ha gestado en Japón desde la posguerra y que representa una cicatriz muy personal en la que Banksy no tiene nada que ver. El poder generador de estas armas nucleares no solo produjo muertes, mutaciones y cicatrices queloides en la población, también inspiración y una necesidad lógica de curar un trauma. Surgieron manifestaciones artísticas como la danza ankoku butō, que nace de la mano de Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, pocos años después de las explosiones e inspirada en la imagen tétrica y deprimente de los transeúntes moribundos que deambulaban agonizantes por Hiroshima y Nagasaki. El dolor y su mensaje es universal, pero la empatía es aún mayor dentro de lo autóctono y los límites de las costas de japón.

Como Banksy es un artista que no da la cara, pero a diferencia de este es un personaje que no se esconde. Sus diseños son a veces elegantes e inteligentes, y otras veces agresivos y violentos, pero siempre están realizando desde una sensibilidad particular que apela directamente a las emociones de aquel los observa. La obra que comenzó a estar en boca de todos y que fue la precursora de su fama es I hate rain, una niña que encarna la inocencia y la indefensión enfundada en un chubasquero bajo la lluvia ácida-química de Tokyo. La obra es controvertida y la emoción que se siente al contemplarla es verdad que recuerda y rima bien con la obra de Banksy Niña con globo. Sin embargo su éxito no solo se vale del contenido crítico sino también al formato pegatina y al hecho de que Antinuke 281 ha producido miles de versiones y distintos diseños de esta para empapelar la ciudad de Tokyo. No se puede huir de ella. Es un sentimiento de culpa que te persigue por la ciudad y también una figura que nos preocupa y que queremos rescatar y proteger… y de paso ver con qué nuevo diseño de su chubasquero le ha vestido su creador. Existen alrededor de nada más y nada menos que 160 versiones de la obra.

Screenshot 2018-11-30 at 17.56.50.png
Las obras de Antinuke 281 son a menudo saboteadas por seguidores de la ultraderecha japonesa. Fotografías por © guillaumelahure.com

Y vosotros, ¿os la habéis encontrado por las calles de Tokyo? Daos prisa porque la policía japonesa y los servicios de limpieza del país tienen órdenes de retirar sus pegatinas y obras de las calles. La repercusión del artista es evidente y ha aparecido en medios de comunicación y prensa como Financial Times, The Economist, The Guardian o incluso un pequeño documental producido por Vice Japan. También la versión japonesa de la revista Rolling Stones realizó una entrevista este paladín anti nuclear que es Antinuke 281, consagrándose definitivamente en el país como un artista relevante.

Su cada vez mayor exposición le ha costado que grupos nacionalistas de la ultraderecha japonesa, conocidos como netto uyoku ネット右翼, hayan tumbado en más de una ocasión su página web. También, desde estos mismos círculos, se ha difamado sobre su arte, acusándolo de estar realizado por coreanos anti japón, o incluso se le ha llegado a amenazar de muerte si se atrevía a aparecer en público durante una exposición de sus obras en Tokyo.

Screenshot 2018-11-30 at 17.56.01
Fotografía por © guillaumelahure.com

Pero 281, bajo sus oscuras gafas de sol y su mascarilla blanca, no cederá en la lucha. En sus propias palabras “quiere un Japón seguro para sus hijos y por este motivo nunca podrá dejar de hacer lo que hace hasta que se muera”. Inspirado por grandes artistas japoneses como Okamoto Taro o el colectivo ChimPom, el artivismo de 281 se constituye cada día más como una poderosa arma de protesta, quizás la relacionada con el arte que mayor impacto ha conseguido en Japón hasta la fecha. No hay vuelta atrás, el mensaje de Antinuke es poderoso, a pesar de que las cloacas del gobierno busquen cada vez más silenciar los movimientos antinucleares en el país. Nuestro artista se basa en hechos: las encuestas dicen que la mayoría de los japoneses no apoyan la explotación de los recursos nucleares. Además opina y advierte que los próximos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 están financiados por empresas que de alguna forma u otra participan de la industria nuclear. Antinuke 281 es un auto afirmado mártir que pone voz a la calle y al pueblo, y que encarna movimientos de desnuclearización y desmilitarización con millones de simpatizantes en todo el mundo. No es un antihéroe en contra de todo gobierno establecido, es un ciudadano indignado que llegaría hasta donde hiciese falta por la paz social y el planeta en el que vivimos. 281 se dice orgulloso de ser japonés y no comparte ideas anarquistas ni desprestigia la forma de gobierno establecida, pero quiere los ciudadanos abran los ojos y despierten. El objetivo es, que algún día, desde las esferas que nos dominan, se entienda que debemos todo al planeta donde vivimos y que este nos ofrece formas de explotación energética mucho más sostenibles que la nuclear.

Todas estas ideas, así como una recopilación de sus trabajos, están plasmadas en sus dos libros: Para todos aquellos jóvenes que habéis nacido en un agonizante país llamado Japónニホンという滅び行く国に生まれた若い君たちへ (2017) y ¿Sigue dormida la rebelión en la ciudad del engaño y la radioactividad? 放射能が降る都市で叛逆もせず眠り続けるのか(2017). Ambos pueden ser encontrados en Amazon por su nombre en japonés.

Sitio web de Antinuke 281

Facebook

Twitter

Entrevistamos a Hideyuki Katsumata. Una colorida orgía visual, psicodélica y mitológica.

Hideyuki Katsumata es a día de hoy uno de los grandes maestros de la mezcla iconográfica en Japón. Su arte es una orgía visual, psicodélica y mitológica, donde monstruos, deidades y otras criaturas se dan la mano en el mismo lienzo. Sus composiciones son atrevidas, combinando lo explícitamente sexual con lo divino y lo tradicional. Podríamos atrevernos incluso a decir publicamente que Katsumata es un digno heredero posmoderno de todos esos maestros del shunga y del arte yokai cómo Hokusai o Suzuki Harunobu, llegando hasta el maestro del manga Shigeru Mizuki.

Sin embargo, este artista va mucho más allá, su propuesta es infinitamente más cósmica, universal y metafísica. Robots, demonios oníricos y alienígenas anatómicamente imposibles visitan sus dibujos y comparten escenas muy barrocas con elementos del folclore japonés. Su mayor aliado es la potencia del color y su principal arma la mixtura de influencias y el impactante resultado de sus obras.

Hideyukiprofile1.jpg
Hideyuki Katsumata en la Dundee Contemporary Arts

Hideyuki vive en Tokyo donde pasa la mayor parte de su tiempo trabajando en su estudio. Es un artista de talla internacional, que ha realizado exposiciones individuales y colectivas de sus obras y participado en conferencias en ciudades de todo el mundo. Realizó USO de HONTOU, su mayor exhibición hasta la fecha, en 2015 en el centro de arte contemporáneo DCA en Dundee, Escocia. Es último año, en 2018 también ha formado parte del proyecto colectivo NAKAMA de ART en Tokyo.

Ha hecho marca de su carismático personaje HANAUTAH, a quien representa asiduamente y que incluso tiene sus propios stickers en la aplicación de mensajería LINE. !Incluso podemos encontrar una habitación de un hotel de Tokyo personalizada con motivos de este personaje!

No solo se dedica a la pintura, si no que es una persona volcada con la cultura y organiza eventos relacionados con otros campos como la música o la moda. Ha realizado portadas de álbumes de discos y videoclips para bandas como Little Dragon o CUZ (Duo formado por Sam Dook de la banda The Go! Team y Mike Watt de los The Stooges).

272f5214db67d5fa34b91412341617d7
Emotional Surgery

Entrevista:

¿Cómo sería Japón si sus creadores hubiesen sido Hideyuki Katsumata y Hanautah en lugar de Izanagi e Izanami?

H.K.: Es la primera pregunta y ya me he quedado flipado. Nunca me habían hecho una pregunta tan difícil y sorprendente como esta [risas].

Estas deidades creadoras de Japón no estaban realmente adscritos de manera indiscutible a una religión particular. Por eso aquel Japón previo al recibimiento de toda esta herencia del budismo era un lugar donde los dioses, los seres mitológicos, los monstruos y los humanos podían convivir respetándose mutuamente. El mundo que habita HANAUTAH también sería algo así. Un lugar animista y colorido, donde todo cobra vida. Algo así como una especie de aldea Villa Pingüino del manga Dr.Slump. Así que un mundo soñado por mi y HANAUTAH sería un concepto muy similar a eso.

Sin embargo, si me dieran ahora mismo la oportunidad y tuviera la capacidad de crear un mundo por mi mismo, lo que haría sería no darle cuerpo a las almas y permitiría que nuestras mentes pudieran viajar libremente por todas las dimensiones del multiverso.

eye_hideyuki_katsumata_2

Por cierto, ¿quién es Hanautah y cómo lo conociste? ¿Nos lo presentas?

H.K.: Hace unos quince años, cuando me encontraba en plenos preparativos para una exhibición, se me apareció en sueños este ser llamado HANAUTAH. En ese entonces se me presentó como una figura de cinco piernas y un par de cuernos. Daba miedo. Era un ser completamente monstruoso y aterrador y por algún motivo estaba muy furioso. De repente y para apaciguarle, se le acercaron cinco chamanes vestidos con ropajes negros y como parte de un ritual lo rodearon y le dedicaron unos rezos…

Me desperté y salté de la cama rápidamente. Fui corriendo a sentarme en mi escritorio e hice un boceto de lo que había visto en este sueño. Recuerdo que volví a la cama y en menos de un segundo ya estaba dormido otra vez.

line

Así fue como conocí a HANAUTAH.

El boceto que dibujé aquella noche terminaría por convertirse en la obra principal de la exhibición. En aquel entonces todavía no le había puesto nombre a este singular personaje. Simplemente la presenté como “Criatura con cuernos” (Tsuno no aru ikimono).

Por algún motivo que desconozco comencé a dibujarlo con cierta regularidad. Cuanto más lo dibujaba más me gustaba. Llevado por una misteriosa atracción, poco a poco fui perfeccionando su diseño y finalmente le nombré HANAUTAH. En japonés hanauta 鼻歌 significa tarareo o canturreo. Estaba buscando un nombre que diese sensación de buen rollo y a la vez algo que fuera un poco tonto e infantil. Creo que le pega bastante.

¿Cuándo comenzaste a tomarte en serio plasmar sobre el papel toda esta fantástica psicodelia mitológica y monstruosa?

H.K.: Cuando era pequeño me encantaba todo lo que tenía que ver con el espacio exterior, el origen del universo y los extraterrestres. También todo lo relacionado con el mundo de los espectros, fantasmas yurei y yokai, así como los ooparts y todos esos misterios de la historia y el ocultismo. Por otro lado, odiaba todo lo relacionado con la guerra.

Mi intención es intentar representar el origen de todos estos elementos anteriores. Desde mi humilde posición y los límites de mis capacidades, mezclo y unifico estos elementos haciendo surgir un resultado que sea llamativo. Sin embargo, no busco que este sea el concepto de creación en mi obra, realmente prefiero que todo surja a través del propio hecho de querer explorar y experimentar.

KOREA41.jpg

Muchas veces cuando vemos obras tuyas tenemos la sensación de que has reiniciado toda la mitología existente de la humanidad, y como si de un puzzle se tratase, hubieses seleccionado y unido componentes creando un nuevo orden. Estas criaturas, seres y dioses, ¿existen ya o nacen de forma espontánea sobre el papel? ¿Quieren enviarnos un mensaje o simplemente entretenernos y que disfrutemos de su impresionante aspecto?

H.K.: Está claro que una de las principales cosas que me motivan a producir arte es que me divierto creando estos seres extraordinarios. Por supuesto también hay una influencia obvia de las pinturas religiosas, sobre todo de las más típicamente budistas, pero, a fin de cuentas el resultado es que los personajes son originales y muy míos.

La estética del manga y de los súper héroes japoneses también me ha acompañado desde pequeño y siempre he tomado elementos de ambas cosas. Estos estilos combinan elementos de un lado y de otro, los mezclan y resultan en personajes que a veces son épicos y muy chulos y otras veces muy monos y adorables.

Con mis personajes, por más detestables o nobles que sean, siempre intento que tengan un fuerte poder de atracción y cierto encanto mágico. También busco que puedan identificarse con un tipo de persona determinado, que te hagan preguntarte a qué tipo de persona se asemejarían en la realidad.

De todas formas, cada uno de ellos forma parte imprescindible de la composición, por muy pequeño o minoritario que sea, sin importar su raza o su cultura. Lo que intento es que todo tipo de personaje pueda coexistir en mis obras.

Sé que es un poco jodido de entender [risas]. Para explicar debidamente una idea como esta me haría falta hacer varios episodios, como en la saga de Star Wars.

2814738.jpg
Yoiyassaa

En tus composiciones los brazos se multiplican, los ojos brotan por todas partes y de los torsos surgen rostros y viceversa. El color es muy instintivo y protagonista y aporta mucho a ese ambiente psicodélico tan singular. Hablando de aspectos formales, ¿cuales son tus principales influencias artísticas? Sabemos que Picasso ha sido una de ellas.

H.K.: Es así como decís. Recuerdo que de pequeño algunas de las primeras cosas que me llamaron la atención y me impactaron de verdad fueron el ukiyo-e y el arte de Picasso. Es como si la base de toda mi expresión artística actual hubiese estado ahí desde la infancia.

También me encanta representar a mis personajes adoptando posturas y mudras tomados de la imaginería budista de la India. Me gusta mucho la elegancia, fuerza y elasticidad de todo este tipo de movimientos.

Acerca del tema de poner ojos por todas partes… Por lo general los ojos son entendidos como un camino de entrada de lo exterior al interior del cuerpo, pero en mi opinión también es una salida hacia afuera de algo que ya está dentro. Extraemos y recibimos información del objeto que miramos, pero también estamos emitiendo información con el simple hecho de mirar a ese objeto. Es por eso que me resultan tan interesantes.

Al extenderse y multiplicarse estos ojos a través de los brazos, aumenta el alcance, posicionando esa entrada y salida de información que acabo de comentar en un lugar más privilegiado. Esto se relaciona con lo que dije en la anterior respuesta de que cada personaje puede identificarse a una persona real a través de nuestra mirada a estas pinturas. Estos ojos se han convertido como en una especie de amuleto que siempre tengo que incluir en mis trabajos.

Como Picasso mencionó en una entrevista, él estaba altamente interesado en las figuras religiosas africanas. La razón de ser de estas figuras está en el hecho de su utilización como amuleto o pieza clave dentro de un ritual. Conocer e investigar estas figuras es algo que le fascinaba y creo que esta influencia se manifiesta de forma clara en sus obras. Humildemente creo que en este sentido me ocurre lo mismo que a Picasso.

larger.jpg

El sexo es otro aspecto que tratas mucho en tus obras. A veces parece tratarse de una parodia y otras un mensaje más trascendental y filosófico. ¿Se trata de una parodia o una reflexión sobre el género y la condición sexual?

H.K.: Dentro del tradicional ukiyo-e podemos encontrar el género shunga o pintura erótica. Lo erótico no es solo un tema de nuestros días y que sea propiedad del manga actual. El erotismo y el sexo forman parte intrínseca del arte y la cultura japonesa tradicional. Son temas verdaderamente importantes y representativos de nuestra cultura. Este tipo de arte suele reunir elementos muy sutiles e ingeniosamente humorísticos que han retratado muy bien la identidad japonesa.

Por ello, fuera de Japón se le tiene gran consideración a su arte erótico tradicional y actual, pero dentro del país existe un gran tabú y a menudo es un tema a evitar.

¿Por qué tiene que ser así? Esa es la gran pregunta que me hago.

El sexo es un gran tabú en Japón. Esto a veces se convierte en un problema y todo un desafío para los artistas interesados en representar este tipo de cosas. Es una pena pero, por el simple hecho de dibujar genitales o escenas de sexo, te encasillan dentro en un estilo absurdo o más desprestigiado. Los artistas interesados en estas manifestaciones deben desafiar este tabú que impregna a la sociedad japonesa.No se trata de reivindicar la relevancia de estos temas a lo largo de la historia de la humanidad, sino de poder expresar libremente mi interés por lo erótico y sexual.

EOPLE

Tu obra es un verdadero recorrido de referencias a la cultura japonesa. Nos topamos con samurais, geishas y luchadores de sumo, así con componentes propios de la caligrafía tradicional y versiones de ukiyo-e o shunga. Más allá de lo tradicional, a veces hemos visto que aprovechas para lanzar algún mensaje más social haciendo uso de la sátira política. ¿Tienes interés en continuar explorando/ahondando en aspectos y temáticas de ese tipo?

H.K.: Si hubiese la posibilidad de viajar hacia atrás en el tiempo, siempre he tenido curiosidad por experimentar y conocer cómo era la vida en el Japón del periodo Edo (1603-1868). Me hubiese encantado vivir en primera persona toda esa moda del ukiyo-e y conocer de cerca las que considero las raíces de mi forma de imaginar y crear. Durante el periodo Edo ya encontrábamos cierto relajo de lo dogmáticamente moral en el ukiyo-e, ya existía algo muy parecido al manga y se disfrutaba mucho de la sátira y el humor.

Personalmente no estoy muy satisfecho con las decisiones y forma de actuar del gobierno japonés actual, ni tampoco con las de la política global en el resto del mundo. Mires donde mires siempre hay un trato injusto a la Tierra y creo que siempre se debería actuar de forma que las políticas causen el menor impacto posible sobre esta.

Me gustaría continuar maldiciendo estos tiempos políticos a través del humor y la sátira en mis caricaturas… más que haciendo críticas políticas en el sentido más serio y estricto.

BITCH
BITCH

Entre muchos otros, ¡hiciste la portada de un álbum para Little Dragon! ¿Cómo surgió esta oportunidad? ¿Alguna música que te inspire o te ayude con tus creaciones?

H.K.: Poder hacer la portada del álbum Machine Dreams ha sido una de las experiencias más importantes de mi carrera. Conocí a Little Dragon a través de MySpace y en su visita a Japón quedamos para comer. Así es como surgió esta oportunidad.

En cuanto a música que me inspire para pintar no siento predilección por ningún género o artista. Me pongo un estilo y otro según mi estado de ánimo. Lo que sí hago muy a menudo es escuchar monólogos de rakugo.

Te hemos visto realizando obras en gran formato. Teniendo en cuenta la complejidad de tus piezas, ¿cuál fue la más difícil de plasmar en un muro? Esto…¿Para cuando una en Madrid?

He pintado algunas obras en interiores de buen tamaño, pero la verdad es que no tengo la experiencia de haber dibujado algo tan grande como la fachada de un edificio. He visto que eso se lleva mucho en Europa, pero por ahora no puedo hacerme una idea de la dificultad que realmente conlleva.

Sin duda me gustaría ir a España para realizar algún trabajo algún día. Además, me gusta mucho la marca de sprays Montana Colors que es española.

¿Por qué tus diseños de ropa molan tanto? ¿Algún sitio donde podamos conseguirlos ¿Qué es lo último que has hecho dentro del mundo de la moda?

H.K.: ¡Jajajaja! Muchisimas gracias. Desde hace bastante tiempo he venido haciendo también diseños para moda. Siendo adolescente me encantaba la estética que aparecía en el documental Punk: Attitude (Don Letts, 2005) pero sobre todo el mensaje que transmitían todas esas pintas.

Podéis encontrar estos diseños en SNS, si les escribís un mensaje, creo que tendrán stock y hacen envíos a todo el mundo. Seguro que si hacéis una búsqueda por mi nombre en google también podréis encontrar alguna cosa. ¡También podéis echarle un vistazo a mi tienda en Instagram!

Has viajado mucho por todo Asia. ¿Cómo te han inspirado a ti y tus pinturas estos viajes?

H.K.: Aunque diría que Europa también me ha influenciado mucho, es verdad que me gusta mucho poner juntas las diferentes culturas tradicionales de los distintos países de Asia. Por un lado me inspira y me influyen, pero también enorgullece pertenecer a este continente.

Por otro lado, en las grandes avenidas de las ciudades de todo el mundo, vayas a donde vayas, Asia o Europa, puedes encontrar las mismas tiendas de moda y cadenas de restaurantes. Me hastía que todo sea tan similar y aburrido.

En Tokyo ocurre lo mismo pero tengo que buscar la inspiración en las calles secundarias y callejones, así como en algunas zonas menos visibles del centro. Es allí se conservan las antiguas formas y las relaciones entre las personas son más íntimas y cercanas. Disfruto más de las peculiaridades de estas zonas y de su colorido. Considero que el uso de los colores en mi obra se inspira mucho en estas partes de las ciudades del mundo.

¿Estás trabajando en algo nuevo recientemente?

H.K.: Ahora estoy preparando unos pósteres para la campaña de navidad de la tienda irlandesa Hen Steeth Store. Por otro lado, he organizado para el 8 de diciembre en Koenji, Tokyo una exhibición de música, danza y pintura. También el año que viene, a primeros de febrero, está prevista una exhibición grupal en Bangkok en la que participaré. En realidad estoy a un montón de cosas a la vez. ¡Echad un vistazo a mi Instagram y Facebook por si queréis saber más detalles! ¡¡Muchas gracias!!

Web personal de Hideyuki Katsumata
Instagram
Facebook

Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.