Hablamos con Makoto Nagahisa, director del film We Are Little Zombies

Makoto Nagahisa (1984) no solo es un gran director novel, con mucha proyección y futuro, sino que también estamos convencidos de que es uno de los directores más cool y oshares de Japón… y que además es al que mejor le sientan un buen par de coletas. Para muestra, una foto. Antes de llegar al cine ha pasado por el mundo de la publicidad y videoclips (¡incluso con las CHAI!) como realizador y director de arte, es compositor de música chiptune, le apasiona la fotografía e incluso le sobra tiempo para ser padre de dos criaturas. Todo esto con solo 36 años.

Hay que reconocer que estamos hablando aquí de Makoto Nagahisa gracias al éxito de su primer largometraje We Are Little Zombies, pero este director ya venía de ganar el Gran Premio del Jurado en el Sundance Film Festival de 2017 con el cortometraje, basado en ciertos hechos reales acaecidos en Saitama, And So We Put A Fish In The Pool (2016).

We Are Little Zombies es algo así como una orquestada orgía electrónica y nostálgica, muy pensada y minuciosa, donde ningún recurso estético ni narrativo es aleatorio ni accidental. Además, el marketing y carcasa exterior del largometraje esta dispuesto para que bajemos la guardia pensando que venimos a ver otra cosa. Y no lo hace en vano. Cuando ya nos tiene abajo, el producto estaca de manera muy efectiva nuestros corazones, y lo hace con altas dosis de una realidad que además de ser cruda y visceral, se presenta de manera inesperada. Cuatro adolescentes de trece años, sin padres ni futuro, deciden que el mundo es una mierda pero que hay que hacer una banda de música. El problema es que ellos ya no sienten nada. Han sufrido tanto que han perdido hasta la capacidad de sufrir. ¡Pero es que la música es alegoría de la esperanza! ¡Mientras haya música habrá vida! Hikari, Ikuko, Ishi y Takemura, los cuatro protagonistas de este We Are Little Zombies del director Nagahisa se fabrican instrumentos con componentes reciclados y basura, en lo que es una clara metáfora de sus vida, y lo petan con su actitud punk y desenfadada. El resto de la peli, y si recuperan o no la capacidad de sentir, lo descubriréis vosotros cuando esté disponible en España. Por cierto, el largometraje recibió el Premio Especial del Jurado en el Sundance 2019 y su protagonista Keita Ninomiya fue elegido mejor actor en el Festival BACIFI de Buenos Aires. Puede ver en algunos cines virtuales. ¡Os dejamos enlaces al final de la entrevista!

Cartel del largometraje We Are Little Zombies (2019. dir. Makoto Nagahisa)
Trailer del largometraje We Are Little Zombies (2019. dir. Makoto Nagahisa)

La típica pregunta pero reducida al mínimo: ¿cuál es el director japonés que más dirías que te ha influenciado? ¿y la película? ¿y del cine independiente japonés?

Makoto Nagahisa: Mis mayores influencias vienen de un grupo de directores independientes de los años 60, 70 y 80. Se hacían llamar ATG (Art Theatre Guild) y entre sus miembros podías encontrar nombres tan importantes como Nagisa Oshima, Kazuhiko Hasegawa o Shinji Somai. Además de ellos, diría que el celebérrimo Takeshi Kitano y Hideaki Anno, creador de Evangelion, también me han marcado muchísimo. En cuanto a pelis… Muchísimas.

¿De qué rincón de tu cabeza nace la idea de hacer We Are Little Zombies? ¿De dónde viene la inspiración para crear a los cuatro protagonistas y sus historias?

MN: Quería crear una historia que diese esperanza a los adolescentes. La idea surgió en un momento en el que no hacía más que toparme con noticias en la prensa que hablaban sobre adolescentes que cometían suicidio. Sentí que tenía que hacer algo por ellos. Para completar la temática, decidí partir de la base de mis experiencias de niño, expandir mi infancia y adolescencia para crear una historia y contarla a través de los cuatro protagonistas.

¿Por qué ese enfoque en la figura de los niños y adolescentes? ¿Cómo fue tu infancia y qué elementos de tu pasado te han marcado? ¿Hay mucho de tu infancia en el cine que haces?

MN: La forma de sentir y entender la vida que tiene Hikari, el protagonista, es exactamente como la que yo tenía de pequeño. El acoso escolar, la ausencia de padres o la soledad fueron elementos que estuvieron presentes durante mi niñez. Los sentimientos que producen estas situaciones también acompañan a los cuatro personajes de la película. Cada uno de ellos ha experimentado, de una forma u otra, este tipo de vivencias.

Además, tengo dos hijos. A medida que los he ido criando me he podido dar cuenta de cómo los niños tienen mayor capacidad de observación, reflexión e imaginación. Es algo que quiero transmitir en mis películas. Poner en valor esta sensibilidad tan especial que tienen y así protegerla como un bien preciado.

© Makoto Nagahisa sosteniendo la Mención Especial para We Are Little Zombies durante el 69 Berlin Internatonal Film Festival.

¡Hiciste la BSO para We Are Little Zombies!

MN: Sí, aunque hay que mencionar que la banda sonora de We Are Little Zombies la hice junto con Love Spread, un dúo japonés con base en Brooklyn que me encanta. Tenéis que escucharlos.

La banda de “Post J-POP/Bipolar Bitcore” Love Spread está conformada por Ryota y Narumi

La metáfora por la cual las vidas en los videojuegos funcionan como una metáfora de que en la vida tenemos más de una oportunidad para romper con todo y volver a empezar… nos ha parecido sencillamente brillante. Dicha metáfora se hace aún más evidente al final de We Are Little Zombies. Un final que te deja sin aliento. También es curioso que esto, de alguna forma, entra en consonancia con una visión budista de la vida y la reencarnación que no existe en Occidente. ¿Cómo de importante crees que son los videojuegos para los japoneses? ¿Y para ti?

MN: Creo que los videojuegos son muy importantes para muchísimos japoneses y, por supuesto, para mí. Géneros como el RPG y títulos como Dragon Quest o Final Fantasy, con un enfoque muy claro y potente en la narrativa, han sido tutores y dado importantes lecciones de vida a muchas personas.
Muy bien visto por vuestra parte el paralelismo con el budismo. Hay conceptos budistas que me atraen mucho y que de alguna forma he puesto en la película… El acto de renunciar, abandonar, pero aún así mantenerse positivo y optimista.

No solo en el sonido, empleas la estética y narrativa de los videojuegos RPG como vehículo para mover la trama de We Are Little Zombies de forma muy abierta y evidente. ¿Cuál es tu J-RPG favorito?

MN: Mis RPGs japoneses favoritos son Live A Live (1994, Squaresoft), EarthBound (1994, Ape y HAL Laboratory) y las sagas Final Fantasy (Squaresoft) y Dragon Quest (Enix).

El chiptune y los videojuegos son tan importantes en el universo que presenta el film que la edición Blue-ray lanzada en Japón tiene el aspecto de la Game Boy del protagonista

Más allá del mundo del cine, la música y los videojuegos, ¿qué otras artes o disciplinas te interesan?

MN: Estoy preparando la dirección de dos obras de teatro, una para el próximo septiembre y otra en abril de 2021. Además estoy trabajando en un proyecto de animación. Me gustaría también trabajar en algún tipo de evento performativo basado en la experiencia. Mi intención es la de expandir cada vez más el número de áreas de expresión artística que trabajo, de forma que las haga crecer individualmente pero también se alimenten las unas a las otras.

La animación pixel art de la intro es impresionante. ¿Quién está detrás de esto?

MN: Auné esfuerzos con el artista Kazuki Takakura, un pixel artist japonés realmente talentoso. Recomiendo echar un vistazo a su web e Instagram.

El pixel art, presente en muchos elementos de la película, es obra del artista Kazuki Takakura.

¿Has metido alguna vez a un “goldfish” en una piscina? Di la verdad, hahaha. El kingyou, el pez luchador, ¿qué simbolismo se esconde en la figura de los peces?

MN: ¡Nunca he metido uno de estos pececillos en una piscina, jajajaja! Aunque alguna vez se me ha pasado por la cabeza. (Quizás todos los japoneses han querido hacerlo alguna vez).
El kingyo, la carpa dorada, es un símbolo de lo ordinario y corriente de nuestra existencia. Yo lo he usado como metáfora de un estrés que necesita ser paliado, expulsado y calmado… La necesidad de salir de la pecera.
Cuando aparece el precioso pez betta (o pez luchador) la metáfora que quiero expresar es básicamente la misma que con el kingyo, pero añadiendo el componente de la soledad.

Frame del corto And So We Put A Fish In The Pool (2016, dir. Makoto Nagahisa)
Trailer de And So We Put A Fish In The Pool (2016). El cortometraje puede verse completo aquí.

La polémica, los tabúes. Pones de manifiesto muchos asuntos tan delicados como habituales como lo son el suicidio, los traumas infantiles, la orfandad, la depresión… ¿Has recibido críticas por ello? ¿Cómo crees que el público japonés se enfrenta a ser expuestos ante tales temas?

MN: Como en otros países desarrollados, en Japón, el suicidio o la depresión son bastante frecuentes, así que no diría que a estas alturas fueran temas demasiado tabú. En realidad, escuchamos y leemos sobre estas cosas todo el rato en las noticias, casi sin ningún tipo de aprensión. La verdad es que me sorprendió lo delicados e incómodos que pueden llegar a ser estos temas cuando los presentas al público occidental.

En ambas producciones, de una forma u otra, retratas la sociedad japonesa desde tu visión particular y con atención al mundo más joven, lo cual es sin duda una temática universal, sin embargo, ¿te gustaría rodar alguna vez fuera de Japón?

MN: Sí, sería genial poder hacer películas fuera. Mi perspectiva es que es bastante difícil producir películas artísticas aquí en en Japón. (Fue un milagro que consiguiéramos arreglárnoslas para terminar We Are Little Zombies)

Queremos más películas de Makoto Nagahisa… y más música. ¿Estás trabajando en algún proyecto actualmente? ¿Cómo has vivido estos días de la crisis del coronavirus?

MN: He aprovechado para trabajar en muchos scripts durante esta pandemia del covid-19. También fue una buena oportunidad para reflexionar sobre mí, sobre mi familia y sobre lo que estaba pasando en el mundo. Por lo que puede decirse que la situación me ha servido de inspiración. De hecho, la obra de teatro que está prevista para septiembre narra una historia sobre personas que deciden confinarse juntos en una sala de conciertos durante la pandemia del covid-19.
Quiero continuar por este camino de crear y contar historias que miren directamente a nuestra sociedad y sean universales y reflejo de la misma.

¡Gracias a Makoto Nagahisa y Sandra Berghianu por la entrevista! No dudéis en seguir a Makoto Nagahisa a través de su Twitter y web.

VISIONADO ONLINE: littlezombies.oscilloscope.net

EXTRA: Libro de colorear online de We Are Little Zombies.

Kiki Hitomi: El enka japonés, el reggae y el chiptune se reúnen en el espacio exterior

Imagina estar sentado en el centro de una habitación de una casa japonesa de posguerra. El tacto del cada vez menos común tatami reconforta tu espíritu. Cuando uno reposa en el suelo la habitación parece más grande. Las paredes de papel cobran su peaje pero permiten que la luz tenue de las robustas linternas toro que alumbran el jardín llegue y penetre hasta el interior de la habitación. Gracias a un pequeño transistor escuchamos la voz de Hibari Misora y Shimakura Chiyoko, o quizás de Misawa Akemi o Suizenji Kiyoko. En cualquier caso la voz de una reina del enka. Pero lo que sabemos seguro es que se trata de una canción o copla cuyo título desconocemos, pero donde la voz es totalmente cautivadora, acompañada de guitarras, kotos y tambores taiko. Nos hablan de amores y desamores, de la melancolía y la tristeza, pero también de la esperanza y el poder de la nostalgia.

Ahora imagina que todo comienza a temblar. La calidez tonal de la habitación ha dejado paso a un ritmo de neones. Rosas, rojos, azules y verdes eléctricamente irradiados en un loop infinito. La madera de la habitación ha dejado paso al plástico y al acero, que bañado en un blanco y gris espacial, nos evocan a una nave absurda pero fantástica. Quizás se trate de un platillo similar al C-57-D de Forbidden Planet. Qué más nos da. Despegamos sin rumbo hacia el espacio. No importa mucho el destino. Aquí lo importante es el ritmo y el sonido del viaje.

Cuando echamos un vistazo a la cabina de pilotaje encontramos una Super Nintendo conectada a una pequeña pantalla y una gran colección de cds con reggae jamaicano. Además de todo eso, un pase para de ida y vuelta infinito, que nos permite ir del primer escenario al segundo tantas veces como queramos.

Bienvenido terrícola, acabamos de aterrizar en el planeta Kiki Hitomi…

Nuestra protagonista es el ejemplo perfecto del equilibrio de influencias. Un demiurgo implacable de su propio universo musical y estético, donde la importancia de lo experimental para nada es compatible con las fronteras que los estilos y las categorías a veces imponen. Una completa enamorada del reggae y el dub jamaicano, que un día nació en Osaka, pero que pronto recondujo su nave hacia Europa en busca de nuevas fronteras.

Dokkebi Q y King Midas Sound

En su primera parada en Londres tendría lugar su verdadero despertar creativo e irrumpió tímidamente al ritmo de dubstep/noise en la escena inglesa con un proyecto dual nombrado como Dokkebi Q, junto con Goh Nakada. El nombre del grupo procede de una criatura mitológica que en Corea funciona como el equivalente asiático de los goblins occidentales. Estos pequeños y extinguidos monstruos presentaban la particularidad de que podían invocar fuego y que solían vagar por los bosques engañando o ayudando a la gente pobre, una actitud similar a la que podemos encontrar en los demonios tengu japoneses. En palabras de Hitomi, el carácter melancólico de esta criatura marcaría no sólo la personalidad del grupo si no también su forma de componer música.

 

También sería aquí donde conocería a Kevin Martin, alias The Bug, y al poeta Roger Robinson, con quienes haría alianza y formaría el trío King Midas Sound. Apadrinados por Kode9 y su sello Hyperdub lanzarían un primer tema llamado Waiting For You. Si bien Hyperdub no es precisamente un sello plagado de artistas japoneses, cabe mencionar que hoy acoge también al artista nipón Quarta333, otra referencia notable del dubstep japonés con gusto por el 8-bit, que rima muy bien con la figura de Kiki Hitomi.

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ninjatune.net

 

Camino a Jahtari

Kiki Hitomi, en su imparable nave espacial alcanzaría en 2010 otros sellos de gran relevancia como Ninja Tunes, hogar de Amon Tobin, The Cinematic Orchestra y de otro genio británico del trip-hop y el dub como Roots Manuva. En Ninja Tunes, discográfica fundada en 1991 por el dúo Coldcut, logra un gran éxito como vocalista del EP Catch A Fire de The Bug, donde ya encontramos unos tintes líricos muy cercanos a los de la actual Hitomi.

2011 será el año en el que conjuntamente con The Bug lanzarían el EP Wonderland con la discográfica Jahtari, cuyo fundador es el experto en dub y músico Disrupt (Jan Gleichmar). Disrupt se convirtió rápidamente en su compañero de tripulación espacial, se enamoraron y tuvieron un bebé en Leipzig, Alemania, donde residen actualmente. Combinaron paternidad con su proyecto Black Chow, dentro del cual temas como Wonderland consiguieron buena aceptación y popularidad. Un proyecto musical pensado para ser disfrutado en “el interior de un refugio antibombas en el planeta Marte”.

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Habría que esperar hasta 2016 para que nuestra capitana comenzase a reflexionar sobre las cadenas que conectan los distintos eslabones de la rueda kármica y… bueno, que nazca Karma no Kusari, el primer LP propiamente de Hitomi. Este momento marcaría un verdadero antes y después en su carrera y supone un firme comienzo de su andadura en solitario que continúa en la actualidad.

 

De la conexión Japón-Jamaica y Karma no kusari

Una bailarina pierna se eleva sobre la cabeza de una microcircuitada chica japonesa. ¿Una pose de yoga? El pie sostiene unos palillos chinos de comer y con estos agarra una cadena circular kármica. Si no lo entiendes es porque todavía sigues en la Tierra.

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Cover del album Karma no Kusari. Puede adquirirse también en formato vinilo a través del Bandcamp de Jahtari

Esta imagen es el diseño de portada de Karma no Kusari, que la propia Kiki Hitomi ideó para su LP. Karma no Kusari se gesta en un estudio de grabación en Berlín, pero es un regreso a esos momentos y tonos iniciales que Hitomi añoraba del comienzo de su carrera musical en Londres con Dokkebi Q.

La combinación de estilo que nos propone el señor Disrupt y la propia Hitomi, fusiona elementos del reggae jamaicano con la música folclórica japonesa, dándose una conexión entre ambas culturas muy original pero no pionera. En palabras propias de Disrupt, la música electrónica occidental le debe mucho a Japón, ya que ha sido el país pionero en el desarrollo de todas las máquinas esenciales que permite crear música electrónica aún hoy día. El reggae no habría existido sin estas máquinas japonesas, y sin el reggae no existiría la base de géneros actuales como el soul, el hip hop o el techno. Disrupt defiende esta conexión y comenta a modo de anécdota en el blog de Jahtari como en su momento le felicitaban por la ingeniosa versión de su tema SEGA Beats perteneciente al álbum The Bass Has Left The Building.

La gente daba por hecho que se trataba de un cover del clásico ska Ringo Rock de la banda jamaicana de reggae Soul Vendors. Sin embargo, Ringo Rock a su vez ya era una versión de Ringo Oiwake, tema principal de una ya antigua película japonesa titulada Ringo-en no shojo o La chica del parque de los manzanos (1952). El director de este film sería Koji Shima (1901-1986), quien dirigiría más tarde, en 1956, otro film titulado Asalto a la Tierra (宇宙人東京に現わる, Uchūjin Tōkyō ni arawaru), donde los alienígenas toman Tokyo, muy en consonancia con la estética marciana y espacial de nuestra Kiki Hitomi.
Hay que mencionar también que la anteriormente mencionada Hibari Misora, quién puso voz a este Ringo Oiwake, terminaría por convertirse en una de las artistas más importantes de la historia reciente de Japón y llegaría a ser considerada como una de las más grandes reinas del enka.

 

En el LP Karma no Kusari tenemos una conexión mucho más directa con el cine. En el track Pink no Kimono, Hitomi recupera la voz del cantante de enka Masaaki Hirao en el tema principal de la película Lady Snowblood (Shurayukihime, 修羅雪姫), dirigida por Toshiya Fujita en 1973. Todos los temas son debidamente adulterados con sonidos 8-bit, procedentes de viejas Game Boys de las cuales Kiki y Disrupt extraen estos ritmos digi-dub. Además, el nivel de nostalgia es tal que incluso se atreven a robar riffs chiptune directamente, como en el caso de Galaxy, donde se toman prestadas melodías del videojuego Dune.

También hay espacio para los homenajes, como es el caso del track Nen Nen Korori. En esta canción se combina una antigua y tétrica nana japonesa originada en el periodo Edo (1603-1868) con un discurso de The Space Ape, polifacético rapero británico del sello Hyperdub, que además de con Burial, colaboraría con Hitomi en muchas ocasiones antes de fallecer a causa de un cáncer en 2014. Esta nana japonesa en cuestión se conoce como Edo komoriuta 江戸子守唄 y ha sido ampliamente versionada hasta nuestros tiempos.

Karma no Kusari es un repaso implacable de sus orígenes e influencias que a veces es una mutación y otras un collage retro, pero sobre todo está muy lejos de tratarse de una orientalización o japonización de los géneros ni de la adscripción a ninguna escena. Se trata de una convivencia y de buscar un punto común, de forma que el bizarro producto que resulta sea orgánico y delicioso para los oídos e irrechazable para nuestros pies. Una canción de cuna japonesa, melancólica e intergaláctica, un paseo nocturno en otro planeta o una tarde jugando a videojuegos retro en Jamaica, sin necesidad de viajar hasta la isla o de quitarse el kimono.

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WaqWaq Kingdom y su LP Shinsekai

El nombre de WaqWaq Kingdom procede de la expresión waku waku わくわく que en japonés denota alegría y entusiasmo y da título a otra de las aventuras musicales en las que Kiki Hitomi continua embarcada a día de hoy. Desde 2015, Hitomi colabora con Shigeru Ishihara, conocido como en solitario como DJ Scotch Egg y que es también miembro de la banda Seefeel (Warp Records), donde combina el IDM más experimental con el post rock. Ishihara lo mismo vale para un roto que para un descosido, y a parte de sus labores musicales regenta un popular restaurante de okonomiyaki en Berlín.

Juntos añaden una variable más al sonido Hitomi y buscan introducir sonidos y ritmos tribales procedentes de África. Para ello se ayudan de Andrea Belfi en la parte de la percusión, quien toca la trimba en las composiciones de WaqWaqKingdom. Las creaciones de WaqWaq Kingdom se relacionan con el concepto de Shinsekai o Nuevo Mundo, el cual libremente han asociado al nacimiento de un nuevo lenguaje musical, más tribal y más trance, con notas aún mayores en cuanto a experimentación del género reggae. Shinsekai da también título al primer LP que Hitomi pública bajo dentro de este proyecto.

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Cover del album Shinsekai de WaqWaq Kingdom. También disponible en el Bandcamp de Jahtari

En Shinsekai lo psicodélico está también mucho más presente tanto en lo sonoro, como en lo visual. En el videoclip de Sugar Pills, Hitomi y Shigeru celebran con mucha intensidad esta extrañeza y peculiaridad intrínseca de la cultura japonesa con un montaje absurdo y fascinante que recoge distintos detalles de distintas festividades tradicionales del país. Gente hostiandose mientras arrastran colina abajo los pilares del Gran Santuario de Suwa en Nagano durante la festividad conocida como Onbashira matsuri, combinado con una recopilación de derrapes y vuelques de carrozas sansha, pasando por danzas de leones shishimai y demonios tengu en éxtasis.

La voz de Hitomi es omnipresente en todo el LP. En Blow It Up, Hitomi da ejemplo de la versatilidad de sus habilidades con cierto gusto a FKA Twigs, mientras que otros tracks como Koko Says nos retrotraen de nuevo a Karma no Kusari, pero esta vez con una atmósfera infinitamente más implacable e hipnótica. Bird es un magnífico pájaro que atraviesa volando la lucha sin cuartel entre la trimba experimental de Andrea Belfi y el digidub de Shigeru.

El resultado de Shinsekai es una mezcla claramente imperfecta pero verdaderamente interesante. Podría ser visto como un primer intento serio de hibridar las tres personalidades que integran la banda y el inicio de un camino hacia una madurez más conjunta. No es una una simple conjetura y temazos con más cuerpo como Oh It’s Good, donde el trío equilibra mejor sus aportes son prueba de ello. Sin duda este auto denominado “Science Ninja Team” de WaqWaq Kingdom tiene un futuro por delante con mucho que decir todavía y sabemos de primera mano que están encerrados en su estudio grabando material nuevo.

 

Instagram de Kiki Hitomi

Página de Facebook de Kiki Hitomi

Instagram de WaqWaq Kingdom

Sitio web de la discográfica Jahtari

Instagram de Jahtari (Disrupt)