Konnichiwa, soy tofubeats y quiero hacerte bailar 

Residente en Tokyo y procedente de Kobe (Hyogo), Yusuke Kawai, más conocido como tofubeats, es un joven músico japonés que incorpora al house y al synthpop elementos que a priori parecieran ser incompatibles. Un batido muy bailable que mezcla rap, el amplio abanico del EDM y pop japonés, con el mundo y subcultura otaku. Todo ello aderezado con letras muy melódicas y dignas de cualquier dorama romántico de éxito. Puestos a inventar, inventemos: dorama hip pop podría ser un género bastante bizarro pero que calzaría bastante bien. La cuidada cinematografía de sus videoclips presenta una estética melancólica y adolescente, muy idol y muy girly pop. Lejos de resultar en una mera parodia de nada, al ser combinado todo esto con elementos originales del hip hop, otorga al artista y a su creación la peculiaridad de estar ofreciendo un producto nuevo y original, mientras que impregna al mismo de un toque fresco y ácido. Su sonido, un equilibrado contraste que nos resulta muy placentero al oído, donde la mezcolanza de géneros no termina en lo ya mencionado anteriormente, ni mucho menos. Tofubeats es un tío talentoso y trabajador, pero también un fiestas y un enamorado de géneros partecaderiles que van desde el city pop al future funk, pasando por el trap o el nightcore.

aramajapan.com-tofubeats-art201807-fixw-640-hqTofubeats, quien desde 2013 ha publicado con Warner Music Japan, uno de los sellos más importantes del país, ya sabía componer música electrónica desde muy pequeño. De chaval se hizo un hueco en las redes con el sobrenombre de DJ Newtown, a veces el de ibonne,  y subiendo su música a plataformas como Myspace. A día de hoy, las publicaciones de tofubeats comienzan a resultar algo más difíciles de trazar. Además de sus cinco discos ha realizado multitud de featurings, lanzamientos de EPs, grabaciones de directos y compilaciones de remixes, donde da rienda suelta a sus ansias “edemescas” de electro contundente, big room y brostep. Antes había intentado ser bajista pero eso de practicar todo el rato no era lo suyo. En una entrevista para Japan Times cuenta cómo gracias a un amigo empezó a interesarse por  el rap y grupos japoneses tan míticos como Ryp Slyme o m-flo. En ese momento fue cuando descartó definitivamente lo del bajo y comenzó a trastear con los ritmos electrónicos.

Quizás tofubeats no ha sido el pionero en llevar todos estos universos relacionados con lo otaku y lo idol a la escena del clubbing japonés, quizás el productor de Perfume, Yasutaka Nakata, sea claramente más culpable de eso pero… quizás…  sea tofubeats el elegido que consiga exportarlo y llevarlo a la escena nocturna de otros países. De alguna forma tofubeats destila mejor estos elementos, filtra mejor el kawaii y el idol y lo mezcla en un cóctel más acorde con las tendencias urbanas actuales. Un tipo nacido de internet y más alejado de los mecanismos tradicionales de la industria musical y que ha sabido condensar y filtrar el cool Japan de manera muy… cool, elevarlo y hacerlo bailable. 

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© qetic.jp

El éxito de tofubeats se basa en parte en el empleo de estos elementos que son bien conocidos por los jóvenes, pero también en su presencia en redes sociales como personaje carismático y cercano. Pero su conexión con el mundo de Internet no acaba aquí y viene de lejos. Tofubeats sería uno de los primeros músicos en trabajar con el DJ y productor Tomohiro Konuta, aka Tomad, fundador de la primera netlabel importante de Japón. Es decir, la primera discográfica de releases online del país y que supuso una verdadera y firme transición hacia esta práctica, hoy ya bastante integrada en lo habitual. Maltine Records, el nombre de esta netlabel, fue fundada en 2005 y desde entonces continúa produciendo a músicos polivalentes que mezclan el pop y el dance japonés con otros géneros y subgéneros. Tomad y tofubeats compartían críticas musicales en cierto sitio web, poco a poco se hicieron amigos virtuales y, un día, el primero decidió ofrecerle al segundo trabajar juntos en un proyecto musical. El boss de Maltine produciría por primera vez temas míticos de tofubeats como it’s too late, del álbum cutegirl.jpeg (2009), un precursor del rollito future funk japonés que tanto disfrutamos ahora con Yung Bae, Maccross 82-90 y todo el colectivo Shibuya Meltdown. 2009 fue un año duro para tofubeats debido a la temprana pérdida de su amigo imoutoid, DJ y programador informático de SuperCollider, al que incluso dedicó un tema y organizó una fiesta en su honor.

Tomad y Kawai se dicen fan de la label y colectivo artístico londinense PC Music, icónicos del género underground online, y es que las raíces “sounclouderas” de estos dos amigos siguen aún muy presentes. Antes de eso, tofubeats ya había aparecido en la web de imdkm (Ryouhei Ito), crítico y productor japonés de electrónica, que por aquel entonces escribía un blog de referencia. Actualmente ambos son buenos amigos y siguen juntándose para realizar algunos bolos juntos.

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Lost Decade

Aunque también se atreve sin problemas en muchísimos temas a poner su voz (bien de autotune), tofubeats es un total obseso de los josei vocals samples y posee toda una colección en su casa de pop japonés femenino, que podéis ver en un home tour que el músico realiza para un canal de YouTube. Además, es y siempre ha sido súper fan y paladín de la ex-idol Chisato Moritaka, que lo petó muy fuerte en los 80 y 90, con la cual tuvo oportunidad de colaborar con el tema Don’t stop the music. El videoclip de este Don’t stop the music es cuanto menos curioso y podemos ver en él unas versiones infantes de ambos artistas dándolo todo en la disco, y sin necesidad de haber mostrado DNI alguno. Quizás Lost Decade (2013), lanzado meses antes de Don’t stop the music, y que fue su primer LP con Warner, sea el mejor punto de partida para empezar a escucharle, ya que recoge directamente algunos temas que había estado haciendo en Maltine Records y de alguna forma consolida todos los experimentos anteriores. En este álbum también se encuentran uno de sus mayores éxitos y el que quizás fuese el verdadero culpable de que estemos hablando del amigo tofu aquí: el hitazo ultra definitivo e hipertróficamente emocional titulado 水星 suisei. Acompañado del rapero Onomatope Daijin este track quemó las radios y tofubeats se hizo definitivamente un hueco entre los artistas más importantes del país. Imaginaos, una canción que habla de un viaje al planeta Mercurio con la chica de tus sueños y que comienza diciendo: ¿Eres consciente de que vas a morir si no bailas? (lo dice en japonés). Y claro, la gente no es tonta y sabe lo que le conviene. La rapera DAOKO también lo sabía y se hizo su propia versión del tema, de textura más abrupta, pero cosechando casi tanto éxito como el original. Este suisei fue tan poderoso que incluso cuenta con un álbum homónimo que compila versiones y remixes del mismo. 

Las colaboraciones de Yusuke Kawai (tofubeats) con idols solistas y grupos son incontables, como lo es toda la vasta producción musical que ha realizado hasta la fecha. Una engrosada lista que incluye nombres del mundo idol como Dream Ami, YUKI, tengal6, Momoiro Clover Z, G. RINA, Hitomi Arai de las Tokyo Girls Style… o del rap como la anteriormente mencionada DAOKO, SKY-HI o PUMPEE. Estas colaboraciones no se basan siempre en featurings como con Chisato Moritaka, sino en la producción de temas completos y trabajos como letrista. Del mismo modo, produce para muchos grupos de pop de todos los cortes o hip hop, como el buen productor musical hiperactivo que es. En cualquier caso, estas incursiones son siempre, en mayor o menor medida, un intento por llevar a estos artistas a terrenos que les sean desconocidos y ver cómo funcionan las fórmulas de siempre si se les aplican otras reglas. Pararse a citar colabos de nuestro amigo Yusuke resultaría más duro que parir una tesis doctoral o abrir correctamente una botella de ramune a la primera… tsk, joer.

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First Album

La segunda etapa de tofubeats desde que entrara a formar parte de la familia Unborde (así se llama la filial de la Warner Music Japan a la que pertenece) está claramente marcada por su relación profesional y de amistad con okadada, DJ y productor procedente de Kansai y miembro de la Maltine Records. Yusuke Kawai disfruta haciéndonos el lío y le coloca de nombre First Album (2014) a su segundo LP. Hay que entenderlo como reboot de sí mismo, así que respetemos eso y comencemos a contar nuevamente desde aquí. Junto a okadada perpetrará temas como Her Favorite o Come On Honey! Al margen del LP, tofu y okadada se aliarían para formar el colectivo DJ dancinthruthenights y el experimento Maltine Girls Wave, primer proyecto colaborativo de esta netlabel con un gigante de la industria musical como lo es la japonesa Corporación Avex. Es en este First Album donde vierte su lado más “geekotaku” de forma más evidente con la colaboración del genial Yamane Yoshitaka en las portadas, ahora de corte retro anime, y con los grafismos de Tamio Iwaya, aka Graphers Rock. 

disukoEn este LP se corona como el Dios del Disco con el track Disuko no Kami-sama ディスコの神様, en colaboración con Takashi Fujii. Un tema a lo city pop ochentero y abiertamente retro, como si de un Tetsuro Yamashita digievolucionado se tratase. El tema marida a la perfección con esta nueva presentación vintage y, aunque algo lejos de su sonido pero no de su estética, con la hipnagogia del vaporwave. También se da aquí la primera colaboración, en el tema poolside, con Pes, miembro de los Rip Slyme, con quienes comparte productor hoy en día. Sorprende con el track content ID, con una pegada IDM a la altura del mismísimo Aoki Takamasa y con cortes “nintendocoretas” en Asa wa kuru made omaru koto no nai dansu wo 朝は来るまで終わることのダンス. Por supuesto continúa con la misión de llevar a cabo la revolución del idol pop con colaboraciones como la de CAND\\\LAND junto a la cantante LIZ-LIZ o las lyrical school, con las que da comienzo al álbum.

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Positive

Luego vino el LP Positive (2015), con tema homónimo incluido y cuyo significado supone toda una declaración de intenciones. También encontramos aquí tracks como STAKEHOLDER, que además cuenta con un videoclip con un acting a la altura, o Too Many Girls, ambos composiciones de lo más tofubeateras que uno se pueda imaginar. La pizca de nostalgia, el mensaje optimista, la calidez y docilidad del ritmo… (A excepción del tema Throw your laptop on the fire con Tetsuya Komoru que rompe por completo todo lo anteriormente dicho y que te hace bailar y golpearte el pecho como enérgico gorila…). Quizás el álbum más blanco de don Yusuke, pero igualmente muy disfrutable. Se cumplían diez años de la fundación de Maltine Records y Yusuke Kawai introduce en la canción que da inicio al LP, DANCE&DANCE,  la grabación de unas palabras de homenaje procedentes de la fiesta de aniversario de la netlabel. No se puede olvidar Sutekina mezon すてきなメゾン featuring la okinawense y derrite corazones Tina Tamashiro. Tampoco la colaboración con la cantante de jazz Yoshio Nakano de EGO-WRAPPIN’ en Betsu no ningen 別の人間, que evidencia otra de las pasiones de Yusuke y deja entrever lo profundo de sus influencias y conocimientos musicales.

fantasyclubFantasy Club y Run

Fantasy Club, lanzado en 2017 continúa siendo una amalgama de géneros y experimentos que hermanan a la fuerza EDM, pop y hip hop. Sin embargo, esta vez, los featurings se han reducido notablemente. Cada vez se aleja más de la escena japonesa en el sonido pero continúa esta atmósfera vintage y de revisión cool del anime. El positivismo del anterior LP ha mutado en algo distinto. Nos encontramos con distorsiones vocales en cierto modo oscuras y con letras existencialistas, como en SHOPPING MALL. ¿Ha pasado muchas noches a solas el amigo Yusuke Kawai?… El tema Lonely Nights, en el que sí colabora con el rapero YOUNG JUJU(KANDYTOWN), fue un verdadero éxito y uno de los temas más exitosos del artista hasta la fecha. A pesar de su atmósfera más introspectiva, el tema clava sus beats de manera implacable, el rap YOUNG JUJU es hiper efectivo, y los cortes houseros en los coros que se hace Yusuke son brutales. Sin duda la máxima expresión de su auto-tune perfectamente ejecutado y el álbum más experimental en lo vocal. Un mood muy peculiar para lo que nos tiene acostumbrado y los constantes injertos traperos del southern rap que aparecen en muchos temas, no hace más que acentuar esto. Temas con sintes de esta tendencia a lo oscuro, como en OPEN YOUR HEART o CALLIN, se constituyen como verdaderamente disfrutables raras avis en su repertorio. Parece como si se hubiese cenado a The Weeknd con soja, se hubiera tomado una botella de sake y se hubiese puesto a componer bajo los efectos de todas sus influencias anteriores. Las voces femeninas aquí hablan de una nostalgia cálida, casi triste, como en el tema titulado YUUKI. En cualquier caso, hay que dejar las cosas claras, WHAT YOU GOT lo rompe y tiene el mejor videoclip de la historia del multimedia (y subyacente crítica incluida).

RUN_JKTA veces lo mejor es una huida hacia adelante y salir corriendo puede ser tu mejor carta. Run (2018) es el cuarto LP de nuestro músico y el tema dispuesto para escuchar cuando uno pulsa play. En el videoclip vemos a un Yusuke Kawai reconvertido en un trapstar amable, aseado y humilde, que nos conquista con su juego de pies y cadera. Aquí tofubeats se trae recursos sonoros del anterior disco y recupera algo del optimismo que se había quedado por el camino. La nostalgia como plato principal en un tema muy “2stepero” llamado NEWTOWN, su primer nombre como joven EDM trackmaker, o con composiciones como YOU MAKE ME ACID

Ya en 2018, en lo que ha resultado ser una total transición y paso adelante para este músico, compondría la BSO para el anime ClassicaLoid y el soundtrack original para el largometraje Asako I & II (Netemo Sametemo寝ても覚めても, 2018) dirigido por Ryūsuke Hamaguchi. Durante 2019 se sumó al carro con una versión (otra más) de la inagotable Plastic Love de Mariya Takeuchi (aunque en su caso, muy seguramente, con más conocimiento de causa que otros intérpretes y reinterpretes). (¡Ah!, y también compuso la canción oficial del Unko Museum Tokyo うんこミュージアム… el Museo de la Caca… Pero eso ya es otra historia).

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TBEPTBEP (2020), título de su quinto LP y cuyos temas se nos están dosificado en los últimos meses está llamado a ser uno de mis favoritos. No puedo parar de escuchar la psicotrállica inbouron 陰謀論 (CONSPIRACY THEORY) y la pista CLUB, con los coros de kiki vivi lily, es un homenaje a la escena y para mí una de sus mejores composiciones hasta la fecha. También está Somebody tore my P, lanzada este mes pasado, sin vocales y con cortes techno muchísimo más ácidos de lo que nos tiene acostumbrados. Un tema con mucho cuerpo y merecedor de unos buenos saltos sobre la pista, y que además recuerda un poco a esos inicios en los que el señor Kawai se hacía llamar DJ Newtown. Ah, y videoclip de MOVE IT, hecho por él mismo en su iPad en una de estas, a veces, fructíferas, tardes de confinamiento. 

Ahora solo queda que le deis una buena escuchada y movais vuestro cuarentenoso culete. El feat con Wednesday Campanella debe estar al caer. Digo yo. Sigo esperando. Aquí sentado. Esperando. Estoy bien. Ok.

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Enlaces útiles para que disfruteis de este músico que, sin duda, es uno de los más influyentes e importantes de la escena club y electrónica japonesa:

Página web, Twitter e Instagram

Canal de YouTube

Listado de sus trabajos

Bandcamp

Soundcloud

Surudenise. Ilustraciones & C H I L L en un Japón onírico [Entrevista]

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Reconócelo. Lo tuyo no es el estrés de Tokio y su ajetreado ritmo de vida. Tú eres más de buscar remansos de tranquilidad ocultos en la gran ciudad. En tus auriculares, la calidez de una melodía lo-fi y a tus pies, un amable gatete frotándose contra tobillos. De repente la atmósfera se te antoja como la de un sueño pintado con la paleta de un anime noventero… Reflexionas… ¿cómo imaginabas que sería Japón antes de visitarlo por primera vez? Nuestro Japón, quizás, se parecería mucho al de la ilustradora alemana Surudenise. 
Denise es una chica nacida en Frankfurt cuyas ilustraciones han cosechado considerable éxito en las redes. Desde pequeña ha sido una enamorada del anime y desde su primer viaje a Japón, este se convirtió en su fuente principal de inspiración. Ha trabajado como freelance para marcas como la japonesa SEGA o Fanta y hecho sus pinitos en el mundo de los videojuegos con su concept art. Un tratamiento estético de un Japón que evoca nostalgia y calidez al mismo tiempo y que os invitamos a conocer.

Comenzamos…

 

Sobre tu nombre artístico. Imaginamos que tiene mucho que ver con el verbo する suru, “hacer” en japonés.

Surudenise: ¡Eso es! Me inspiré en una marca de ropa con ese nombre y que ya no existe. Además, creo que el significado en japonés de suru es muy versátil y encaja mucho con cómo me veo a mi misma. En lo creativo no me gusta limitarme solo una cosa ni a solo una disciplina. Me gustan muchas ramas del arte y la creación, por lo que este suru encaja conmigo perfectamente.

¿Cómo se convirtió Japón en el tema principal de tus ilustraciones?

Surudenise: Nací en los años 90, justo cuando el anime estaba comenzando a pegar fuerte en Occidente. No puedo recordar ni un momento de mi infancia en el que no estuviera pegada a la tele viendo anime. Me fascinó y caí prendada de la animación japonesa desde el minuto uno. De hecho, esto fue lo que me llevó a interesarme por Japón. Ya con ocho o nueve años quería visitar el país. Finalmente, hace unos pocos años, por fin pude visitar Japón. Mi primer viaje fue como una inspiración instantánea…la arquitectura, las calles estrechas y pintorescas, la comida… En general toda esa atmósfera, que me atrapó y que desde entonces he querido plasmar.

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NEON MOON

¿Qué videojuegos, animes o manga crees que son los que más te han inspirado?

Surudenise: Aquí no hay duda. Por encima de todo, está Akira Toriyama. En especial, Dragon Ball Z, su increíble y peculiar estilo siempre ha sido una gran inspiración para mi. Me gusta tanto que me veo el anime casi todos los años, al menos una o dos veces. Es una serie que me motiva y me pone las pilas, a la vez que me provoca nostalgia. Sin embargo, a nivel artístico, es casi obvio que el anime Sailor Moon es otra de mis grandes fuentes de inspiración y del cual proviene mi esquema y uso del color y el ambiente general que procuro dar a mis ilustraciones. No quiero pasar por alto otros animes que encantan y que han sido de gran influencia como lo son Neon Genesis Evangelion y Samurai Champloo.
En cuanto a videojuegos, siempre he sido super fan de las sagas Silent Hill y Metal Gear Solid.

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¿Cómo sería un videojuego creado desde cero por Surudenise?

Surudenise: Seguramente, bastante distinto a lo que os podríais esperar. Cuando se trata de videojuegos, lo visual me importa mucho menos que la experiencia jugable. Lo importante es dar con la esencia de un buen gameplay. Creo que es muy importante crear un videojuego que, sobre todo, sea divertido de jugar. La verdad es que tengo muchas ideas sobre cómo sería mi propio videojuego y, en todas ellas, lo importante es la experiencia. Luego tendría que ver qué tipo de estilo artístico y atmósfera encaja con el tema del juego, pero eso vendría después. Creo que un videojuego similar a al tipo de arte e ilustraciones que hago podría ser divertido, pero también, como os he dicho, me gusta cambiar de estilo y ponerme retos. ¡Estoy abierta a experimentar!

Cuando vemos tus ilustraciones, es inevitable sentirse como escuchando una agradable pista de lo-fi hip hop o algún tema más city pop pero aún así relajado y agradable. ¿Te sientes agusto con etiquetas como las propias del estilo y estética vaporwave y sus derivados? ¿De qué forma crees que tu arte encaja con todo esta estética visual y sonora tan fuertemente inspirada por Japón? Si tu estilo fuera una canción de los 90, ¿cuál sería?

Surudenise: Prefiero no etiquetar mi estilo puesto y así evitar limitarme a una sola cosa o a una sola categoría, pero no me importa cuando la gente lo identifica con la estética del vaporwave, city pop o incluso cyberpunk. De alguna forma las etiquetas hacen de puente entre lo que hago y el público. Son como un camino que la gente puede tomar y así descubrir otras cosas cercanas pero distintas.
¡Le tengo muchísimo amor a toda la música de los 90, por lo que me ponéis en un verdadero aprieto si solo tengo que elegir una canción!. El primer álbum físico que tuve fue Homework (1997) de los franceses Daft Punk, así que diré un tema de ese disco: Revolution 909. Esa sería, sin duda, una de las canciones que pondría banda sonora a mis ilustraciones y fotografías.

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NIGHT SWIM (colaboración con la artista Stephanie Priscilla)
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Parece como si la fotografía fuera el primer paso de cada una de tus ilustraciones y diseños. ¿Cuántas horas has pasado pateando ciudades por Japón en busca de la mejor foto con la que realizar luego una ilustración? ¿Cómo de importante es la fotografía para ti?¡¿Cómo se te ocurrió la idea de ese collage tuyo muy loco con el Castillo de Osaka?!

La fotografía fue muy importante para mí al principio, ya que era la base de todas mis ilustraciones partían de una simple foto. Aunque por un lado está mi actividad como fotógrafa y por otro mis trabajos como ilustradora, ya no pienso en ello como dos actividades distintas. Me gusta crear obras en las que aparecen mundos que resultan de la combinación de una fotografía con pequeños trocitos de ilustración que se incrustan en esta. He pasado días y noches deambulando por distintas ciudades de Japón. De esta forma he llegado a conocerme Tokio al dedillo y no solo lo hago por buscar la inspiración y por fotografiar sus rincones, lo hago porque me pierde y fascina su atmósfera y porque es la una de las mejores formas que conozco de intentar llegar a entenderla. Si veis que posteo una imagen a las 5AM, podéis estar seguros al cien por cien que la he tomado y subido a esa hora. Caminar por Tokio me hace perder la noción del tiempo y eso es algo que me encanta.
Desde el año pasado he tenido la oportunidad de aprender mucho más sobre fotografía y mi interés en mejorar desde entonces se ha convertido casi en una obsesión.

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La idea del collage con el Castillo de Osaka la saqué del opening del anime Samurai Champloo, que como ya os he dicho antes es uno de mis animes favoritos y que tiene el mejor opening de todos. ¡Echadle un vistazo y seguro que dais con la parte que me sirvió de inspiración para el collage!

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OSAKA CASTLE

 

¿Cómo fue la experiencia de que grandes compañías y marcas como SEGA o Fanta quisieran contar contigo?

Surudenise: Cuando decidí convertirme en freelance y dedicarme a tiempo completo a mis trabajos, esperaba que solo iba a realizar trabajos muy concretos para empresas o particulares con necesidades muy específicas. Lo que no esperaba era tener la oportunidad de hacer algo en mi verdadero y propio estilo en un anuncio televisivo para marcas tan grandes como Fanta y SEGA. Fue un verdadero desafío pero también una gran experiencia que me hizo ponerme las pilas y de la que aprendí mucho. Después de eso también me ha surgido la oportunidad de hacer concept arts para algunos videojuegos. Me encantan este tipo de trabajos y me considero muy afortunada cuando consigo encargos de este tipo, ¡pero no hay que bajar la guardia, hay que seguir trabajando duro, mejorar e ir a por más!

A veces, observando tus trabajos, uno tiene la sensación como si hubiese un Japón real que hubiera solapado con otro más onírico… ¿Has estado alguna vez en un lugar que sea como tus ilustraciones?

Surudenise: Me hace muy feliz que me digáis eso, ya que es el tipo de emoción que busco y quiero que mis trabajos evoquen. Ahora que lo mencionáis… hay un templo en Tokio, cuya estructura se encuentra rematada por un color rosa y sus entrada decorada con decenas de macetas con plantitas preciosas. De verdad produce una sensación de estar en un sitio que es hermoso a la par que surrealista. Me gusta tanto ese lugar que una de las veces que acudí allí le pedí a un desconocido que me hiciera una foto con este templo detrás. De vez en cuando encuentro lugares así en Japón y cuando me vengo a dar cuenta estoy viviendo una extraña y agradable ensoñación y enamorándome sin darme cuenta del sitio en cuestión.

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¿Hay algún lugar, país o ciudad al que te gustaría ir y hacer tu magia?

Surudenise: Hace poco estuve por Seúl y me encantó. Sin duda quiero volver y capturar más de la atmósfera que sentí allí. Además de eso, me encantaría visitar Islandia, Nueva York, Hong Kong y Taiwán. A quién no pero me encanta viajar y me gustaría visitar tantos lugares como pueda permitirme

¿Qué tal la experiencia de haber expuesto cosas tuyas en un sitio tan famoso, guay y con vistas tan guapas como la librería Tsutaya del cruce de Shibuya?

Surudenise: ¡Fue increíble! Me pidieron que exhibiera y vendiera si quería mi arte. Surgió de manera espontánea y, por supuesto, no me lo pensé y acepté. El famoso cruce Scramble Kousaten en Shibuya es un lugar que siempre que veía desde pequeña en los animes y algunos videojuegos. Es un sitio muy icónico y pensar que mi arte estuvo allí expuesto fue alucinante para mí. Ojalá hacer más cosas así.

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¿Algún ensoñador proyecto en mente?

¡Mi ensoñadora y creativa mente nunca descansa! Siempre estoy detrás de algo y trabajando en varias cosas a la vez. Quiero seguir creciendo artísticamente y empezar a experimentar con la combinación de disciplinas y estilos. Por ahora me estoy enfocando en proyectos secretos que espero poder compartir con vosotros… ¡muy pronto!

¡Gracias a Surudenise por la entrevista! No dudéis en seguirle a través de Instagram, Twitter, tienda online y web.

Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.

 

Romance veraniego y motociclismo en ‘Kare no ōtobai, kanojo no shima’: la joya ochentera de Nobuhiko Ōbayashi

No puedo contar con los dedos de las manos las veces que, queriendo mencionar el nombre del director del que hablaremos hoy, he pronunciado un sinfín de combinaciones diferentes: Nobuyashi Ōbahiko, Nobuyoshi Ōbaraki (errata común entre seguidores de la fotografía japonesa), Nobuhiro Ōbayashi, y un largo etcétera. A menudo tengo que recurrir a la referencia fácil para hacerme entender: “el director de Hausu” (House, 1977). Y es que es la película más alabada e internacional de Nobuhiko Ōbayashi (ahora sí), aunque lo fue tardíamente, puesto que esta comedia de terror con pianos depredadores y demás, no se distribuyó en el extranjero hasta 2009, por Janus Films.

Pero yo no he venido a hablar de éxitos ni clásicos, yo vengo a traeros todo lo contrario. La primera entrega de Joyas desconocidas del cine japonés. Una sección en la que deambularemos por viejas tiendas de video, buscando VHS llenos de polvo y sin subtítulos de películas de los ochenta y noventa, con personajes enfundados en tejanos y soundtracks a golpe de City Pop.

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Nobuhiko Ōbayashi

Quien haya visto Hausu, se puede hacer una idea de lo que es el cine de Ōbayashi. Un cine experimental, un director que no tiene miedo a la hora de innovar y desafiar las normas, así como sus productores. Lo que recuerda al pobre Kitano, que no fue hasta después de escribir y dirigir varios éxitos ‘para todos los públicos’, que no realizó su merecida Takeshi’s (2005). O el mismísimo Kurosawa con Yume (Sueños, 1990). Aunque quizá la carrera de Ōbayashi no se pueda comparar, pues se trata de tres generaciones diferentes, él tuvo la suerte de hacer de cada película su propio experimento. Así lo confirma Donald Richie, quien curiosamente hace de narrador en uno de sus primeros metrajes (Emotion, 1966): “Un director independiente que se las ha arreglado para conservar su integridad e incluso recibir respaldo y distribución de la industria…”

Lo sorprendente es que más allá de la rebeldía en los medios estilísticos, el resultado del cine de Ōbayashi es muy atractivo para el espectador medio de la época (años setenta y ochenta). Por ejemplo, hacer una versión cinematográfica de un manga popular y darle el papel protagonista a una idol, Tomoyo Harada, no era algo que precisamente lo alejara del público comercial. Pues la versión cinematográfica que hizo de Toki o kakeru shōjo (La chica que saltaba a través del tiempo, 1983), recaudó en su momento nada menos que 4 millones de yenes, unos 19 millones de dólares actuales. Una popularidad que “puede deberse, en parte, a la tendencia de Ōbayashi a hacer comedia, un género en el que prospera lo individual, o al hecho de que su productora, Kyoko Obayashi, es de la familia.”

Kare no ōtobai, kanojo no shima (1986)

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En Kare no ōtobai, kanojo no shima (His Motorbike, Her Island, 1986), basada en una novela de Yoshio Kataoka, un joven tokiota se dedica a llevar primicias a los periódicos con su preciada Kawasaki y enfundado en una chupa de cuero. Suele evadirse con la moto lejos de la ciudad y un día conoce a una chica, oriunda de una isla de Onomichi, al este de Hiroshima, que curiosamente despertará la misma pasión por el motociclismo. Tras un onírico reencuentro en unos baños termales esa misma noche, se separarán para volverse a ver en verano y alimentar un bonito romance de ‘película’.

Y digo de película, porque se trata de una trama amorosa a simple vista común (romance, desapego, retorno), más allá de ser presentada con unos tintes oníricos que confunden al espectador, pues uno no sabe si la chica es o no producto de su imaginación. Un romance entre chico y chica, con algo de acción y peligro -representada por el elemento del motociclismo-, un antagonista -el hermano de su ex-, una soundtrack pop ochentera y esa oposición entre la urbe y el campo. Dentro del abanico de inesperados momentos visuales, la mayoría de escenas tienen una presentación formal y unas líneas de guión con precedente claro en películas de época, que todo el mundo recibiría con los brazos abiertos. Un ejemplo son las escenas románticas en blanco y negro, bajo la lluvia, o en la orilla del mar, de noche y tras el matsuri veraniego.

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Ōbayashi ya hacía sus primeros pinitos en el mundo del cine durante la ‘nueva ola’ japonesa (Nūberu bāgu), haciendo corto- (Remembrance, 1963), medio- (Emotion, 1966) y largometrajes (Confession, 1968) muy experimentales, un cine de arte y ensayo en 8 milímetros. Pero con la crisis de este género independiente a mediados de los setenta, el realizador de Onomichi sufrió la evolución inversa, supo reinventarse y mantenerse a flote haciendo películas más comerciales. Entrados los ochenta, ya era capaz de enguasarte una historieta convencional y sacar tu lado más tierno, como en Tenkosei (I Are You, You Am Me, 1982), pero sin perder ese libre albedrío en la selección de recursos estilísticos.

Del mismo modo, en Kare no ōtobai, kanojo no shima, el siguiente plano siempre será inesperado. Ōbayashi sigue jugando entre la monocromía y el color, o como hace también en Toki o kakeru shōjo (1983), muestra el color de una zona determinada del plano, normalmente el centro, y el resto lo mantiene en blanco y negro. Lo comprobareis en la magnífica intro al más puro estilo Easy Rider que abre la película, con single original de Kiwako Harada, protagonista y hermana de Tomoyo, incluido. A la par con los continuos cambios de color, también los hay de formatos. Como en la escena inmediatamente posterior, que se inicia con la imagen abriéndose a partir de un círculo central, como si fuera una presentación de PowerPoint.

Todo esto junto a los jump cuts, las escenas de motociclismo, la música en directo del bar que frecuentan los personajes, la narración del protagonista y la visita a la isla y al Japón más tradicional, hacen una película de las que marcan época. Sin olvidar la icónica pareja que forman Kiwako Harada y Riki Takeuchi, al nivel de Travolta y Newton-John.

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Si eres un/a entusiasmada de la cultura pop y la estética ochentera japonesa, esta perla no te va a decepcionar. Es un cine imperfecto, pero lo cutre mola, sino que se lo digan a su Hausu. Un director que ha podido desarrollar un estilo propio. Un cine ligero, divertido e incongruente. Dile adiós a esos dramas soporíferos tachados de clásicos. Deja que Ōbayashi y su espontaneidad jueguen contigo.

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