El fotógrafo Víctor Alonso. Aventura desde el Tokyo nocturno al Japón vacío

Víctor Alonso es un chico de Valladolid al que le flipa la fotografía y Japón. Se le da tan bien que exclamar un simple eeeee kakkoiiiii se quedaría corto al ver una de sus fotos. Comenzó estudios de informática que terminaría abandonando para dedicarse al arte de la fotografía a los 21 años y más tarde crear su propia empresa de publicidad. Su formación autodidacta en este arte le ha valido para ganar premios de fotografía, viajar por el mundo y realizar exposiciones en distintos países. De pequeño siempre soñó con ir a Akihabara. Pasó su infancia deambulando por el Mercado del Muro, en una Valladolid que parecía Midgar, y todas estas influencias de los videojuegos, y el anime, las plasmó en su popular exposición Tokyo Nights. En su primer viaje a Japón puso a prueba la capacidad fotográfica (y de almacenamiento) de su iPhone y de alguna forma se inició en la street photography. Desde que comenzara a interesarse en fotografiar Japón ha transitado por muchos estilos y ha aplicado a la foto algunos conceptos japoneses muy interesantes como el shibui o kasoka.

Hemos tenido la suerte de hablar con él y que nos contase un poco de su trayectoria.

La aventura de Víctor no ha hecho más que empezar… Insertamos el disco 1.

Mundo 1 – Tokyo Nights

Comienza el juego y toca ir a por la primera fase. Esta sitúa a nuestro protagonista en 2015, en lo que vendría a ser su primer viaje a Japón. Junto con su su mapa, brújula, el iPhone y dos amigos más, Víctor, el héroe de esta historia, recorre Tokio por primera vez.

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26/8/15: Yoyogi Uehara: 00:21 am.

“Recuerdo que cuando veía las películas de Takeshi Kitano siempre me fijaba en los callejones de las ciudades… Era algo que quería ver en la realidad desde hace años y la misma noche que aterricé en Tokio salí como hipnotizado a hacer fotos nocturnas. Lejos de transmitir agobio, los callejones de Tokio transmiten calma, paz, orden y sus luces parecen guiarte hasta un destino.”

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1/9/15 Shinjuku. 20:45 pm. Esperando el momento adecuado
Mundo1-1
10/9/15 Haneda. 15:45 pm. This is the end
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3/9/15 Ginza. 18:59 pm. Tú aquí no puedes entrar
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4/9/15 Akasaka. 17:11 pm. Seguridad

De esta primera y fructuosa aventura, nacería la exposición TOKIO! TOKIO! TOKIO!, la cual sería expuesta en en Valladolid y más tarde en la galería The Piano Room de Hackney en Londres. Un gran logro desbloqueado que, sin embargo no agotaría sus ganas de ampliar el mapa, lo que le llevaría finalmente a regresar a Japón en 2016, solo seis meses después. Esta vez no solo con un iPhone, sino llevando también un equipo algo más contundente y con la única compañía de sí mismo. De la suma de algunas de las fotos del primer y del segundo viaje nacería Tokyo Nights, una serie fotográfica que supone un proyecto completo, multidisciplinar y, también, uno de sus más exitosos.

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No todo iba a ser pasear por la ciudad cámara y escudo a cuestas. También el prota, a veces se detiene a observar y disfrutar de la atmósfera del paisaje… y sus buenos gráficos. Ya sabéis, la lluvia que rellena un charco y refleja kanjis de neones azules y rojos y que… al que más o al que menos, nos despierta el alma cyberpunk que llevamos dentro. Tokyo Nights es eso y mucho más. Se trata de un proyecto que no solo abarca la fotografía, sino que propone el diálogo de esta con otras disciplinas. Con el objetivo de crear una experiencia sensorial completa, tres españoles forman equipo: Marcos Abad como ilustrador, Alberto Muñoz como compositor y, por último, nuestro main character, Víctor Alonso como fotógrafo. Una instalación que consta de seis secciones que muestran cinco fotografías en cada una de ellas, acompañadas de una BSO y lettering especialmente creados para las mismas. Capturas un QR, te colocas los auriculares y te adentras en esta propuesta inmersiva, en la que uno siente que pasea por los barrios principales de la ciudad a través de la visión particular de los creadores. Solo tienes que mirar, escuchar y dejarte llevar.

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BSO de Tokyo Nights.

Han sido varias ciudades las que han podido disfrutar de este proyecto de Víctor Alonso: Londres en 2016, Barcelona en 2017 y también, durante ese mismo año, en la conocida y peculiar galería Design Festa del barrio de Harajuku en Tokio.

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Víctor Alonso en Design Festa Gallery (Harajuku, Tokio)

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Y si todavía te quedas con ganas de más Tokyo Nights, el artista Gutty Kreum, como colofón y homenaje final, realizó una serie de increíbles piezas a lo pixel art inspiradas en el proyecto.

Mundo 2 – Kasoka y shibui o la quema del JR Pass

Se termina la mazmorra que pone punto y final al Mundo 1 y obtenemos una nueva arma fotográfica: la Ricoh GR II. En 2016, Víctor, nuestro aguerrido fotógrafo, emprendería un viaje a Marruecos, para así cambiar de aires y experimentar con nuevos estilos. También, este viaje, sería el inicio de su verdadero interés por el street photography y sus protagonistas. Con la experiencia ganada en este viaje, volvería a las andanzas por tierras japonesas con dos viajes en 2017. Y bueno, el día venció a la noche y al neón. Ya nos hemos pasado Shinjuku y Shibuya. Ahora toca jugar en un mundo abierto y con un renovado interés por cosas que antes pasaron quizás desapercibidas. Víctor Alonso comenzaría a buscar lugares, de forma aleatoria, sin ningún plan, dejando caer su dedo sobre Google Maps. Tenían que ser sitios alejados del jaleo de Tokio y otras grandes ciudades. Víctor nos habla del concepto japonés de kasoka 過疎化 que refiere al despoblamiento de las zonas rurales de Japón, donde la decadencia, la vejez y el abandono tienen, a su vez, cierto encanto y atractivo que a veces es difícil de explicar. Estaciones de tren sin gente, máquinas expendedoras abandonadas y todo tipo de elementos que uno puede encontrarse en estos lugares desamparados conocidos en japonés como haikyo 廃墟 (lit. ruinas). Capturar estas complejas emociones con su cámara fue uno de sus objetivos en sus visitas a lugares de Tōhoku como la villa de Shizukuishi en Iwate o el lago Towada en Aomori.

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En una de estas incursiones a lo desconocido se topó con el concepto 渋い shibui, otro concepto de traducción aún más compleja. Lo simple y puro, lo que es bello porque es auténtico, lo que no es interesante y por eso lo es mucho, lo no buscado. Durante esta etapa Víctor buscaría inmortalizar escenas que recogen esta idea de que lo costumbrista y llano puede ser bello, por la forma y armonía con la que se enmarca con el entorno o por la emoción que despierta su contemplación. Muy Yasujirō Ozu. Cómodo en la calidez y calma que genera este estilo, buscaría continuar con su trabajo en estos conceptos en las series de fotografías que realizaría por el pueblo pesquero de Wajima (Prefectura de Ehime) e Itoigawa (Prefectura de Niigata) durante 2019.

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Mundo 3 – Un level up nunca viene mal

Y es lo que tiene aventurarse en mundos desconocidos, que uno no para de aprender, descubrir cosas nuevas y sobre todo… subir de nivel. Durante 2017 descubriría el estilo de los fotógrafos de Provoke, nombre del colectivo, y revista homónima, formado por Yutaka Takanashi, Takuma Nakahira y Daidō Moriyama. Se dio cuenta que él mismo había estado realizando fotografías que podrían encajar con el lenguaje fotográfico y los aspectos formales de dicho colectivo. Sabiendo esto, quiso experimentar de forma consciente dicho camino y estilo, lo que dio lugar a tres series fotográficas bajo el título de Provoke Experiments (2017). El truco más difícil fue cuando intentó combinar la crudeza del are, bure, bokeh “provokiano” con la estética del Tokyo Nights de… las primeras pantallas.

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El final boss y el mítico DLC

No es que se acerque el final de la partida ni mucho menos. A Víctor le quedan muchas batallas y retos fotográficos por disfrutar. Lo que se acerca es el final de este artículo, pero para ello siempre hay que derrotar a un monstruo final y comprarse el mítico DLC.

Durante el pasado 2019 volvería a la ya mencionada galería tokiota Design Festa, esta vez con la exhibición de su serie fotográfica realizada en Estados Unidos y titulada AMERICANA. A su vez, americana es un concepto que guarda íntima relación con la idea de kasoka. Y es que realmente este estilo le ha calado hondo. Durante la que ha sido su quinta aventura fotográfica en Japón, ha querido seguir ahondando en este registro fotográfico donde la calma y la luz del sol imperan sobre lo decadente, más aún en comparación con el “frenetismo” y la noche de los niveles del primer mundo. Un nuevo reto: conseguir trasladar la quietud del Japón rural al Japón urbano.

No hay game overs que valgan para Víctor.

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Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.

Hablamos de street photography con Ernesto Calero aka TENGU (50% de Nekojitablog)

El 50% de Nekojitablog es un ser mitad fotógrafo, mitad tengu. Dice hacer vida en las calles de Tokio sin nada especial, pero la verdad es que no hay quién se lo crea. ¡Nunca te fíes de un tengu!- que dicen las abuelas japonesas. El sevillano Ernesto Calero, aka TENGU, es miembro del grupo de fotógrafos japonés Tokyo SPC y ha sido invitado a exponer sus instantáneas en Japón conjuntamente con el popular colectivo fotográfico VoidTokyo. Trabaja la repetición de formas, la superposición de capas y el out of context que la casualidad nos brinda, aún más en una ciudad en constante cambio como lo es la capital de Japón. Casi cualquier arma le vale y no se casa con ninguna cámara o dispositivo. Lo que sirve es el ojo y la mirada. Es alguien que quiere disfrutar de la fotografía y, de vez en cuando, salir a la calle como un valiente yamabushi en busca del reto de capturar lo irrepetible y efímero.

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© Sam Calero

¡Comenzamos!

¿Por qué motivo un granuja demonio tengu se haría pasar por un chaval de Sevilla que vive en Tokio? ¡¿Qué habilidades fotográficas tienen los tengu que los humanos no tenemos?! 

Gracias a vosotros por haberos interesado en mis chorri-fotos. Es un gustazo poder estar aquí pero, ¡¿me habéis llamado chaval?! ¡Si tengo ya una cara de padre que no puedo con ella! Precisamente todo esto de Tengu surgió días antes de ser padre. En un principio quería utilizar en Instagram, Twitter y Youtube el nombre de usuario Kitsune por su significado. En el folclore japonés, kitsune es el zorro encargado de proteger a las familias y las aldeas. Algo así como un padre o madre. El caso es que ese nombre de usuario ya estaba utilizado en todas las variantes que me gustaban, por lo que elegí otro personaje del folclore que me gusta: el tengu.

En tus vlogs nos cuentas que de alguna forma la fotografía te unió a Japón. Empezaste a disparar cuando todavía vivías en España. Desde entonces han pasado más de diez años. En tu canal de YouTube, TENGU, dedicado a la fotografía y el vídeo, realizas el experimento de rehacer las fotografías que hiciste en tu primer viaje a Japón en 2008 una década más tarde. Es un ejercicio retrospectivo realmente interesante y del cual imaginamos que pudiste sacar un par de conclusiones. ¿Cómo dirías que ha sido tu evolución y cuáles serían los cambios más importantes que como fotógrafo has podido experimentar?

Cuando hice ese viaje tenía una idea clara. Más que centrarme en hacer turismo, quería centrarme en fotografiar mis escapadas y mis experiencias. Tan sólo hacía un año que me había comprado mi primera cámara, así que aún estaba aprendiendo a mirar. Ese experimento fotográfico que hice recientemente lo hice pensando en ver cómo reaccionaría mi yo actual a los mismos escenarios en los que estuve presentes en 2008. Sin embargo, algo que no se ve en el vídeo, es que ya por aquel entonces mis fotos tenían un componente humano y, diez años después, lo siguen teniendo pero, ahora miro de una forma diferente. Lo que ahora busco en las personas es algo más que dejarse ser retratadas o fotografiar allá por donde paso. Hace diez años fotografiaba recuerdos y hoy fotografío cosas que la gente no se ha dado cuenta de que han ocurrido.

¿Cómo fueron tus inicios en la fotografía cuando aún vivías en España? ¿Se puede hacer skate mientras se fotografía sin dejarse uno los dientes en el suelo?

Antes de aquel primer viaje a Japón, empecé haciendo mis primeras fotos en skateparks a mis amigos y a otros patinadores. Una fotografía un tanto difícil para un novato por toda la acción de conlleva, sobre todo porque en aquella época el enfoque automático de las cámaras no era, ni de lejos, tan certero como el de las actuales. Pero era lo que me gustaba. Uní dos pasiones, el skateboarding y la fotografía. El problema es que no había nadie que me fotografiara mientras patinaba. Imagino que los que estamos detrás de la cámara siempre hemos tenido este “problema” jejeje. Por suerte, nunca me he dejado los dientes ni patinando ni fotografiando pero, sí que me he caído mientras intentaba hacer una foto o vídeo. ¡Eso de centrarse en el visor y olvidar lo que ocurre a tus pies tiene sus riesgos!

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Sabemos que te gusta la música, que has tocado en una banda y que como fotógrafo has realizado reportajes de conciertos en Japón. A nivel personal, ¿Cómo conectan estas dos pasiones en ti? ¿Sueles escuchar música cuando sales a disparar por las calles de Tokio?

Cuando me mudé por primera vez, la música hardcore y emocore estaba en pleno apogeo en Japón. Era el año 2010, muchas bandas estadounidenses hacían giras por Japón y cada vez más bandas japonesas de este género estaban surgiendo. Conocí, creo que por Twitter, al guitarrista de una banda que en aquel momento empezaba a hacerse grande, Crystal Lake. Él me presentó a miembros de otras bandas y me metía en conciertos como fotógrafo. Así fue como uní la fotografía con otra de mis pasiones. Además de fotografiar en conciertos, también hice un par de sesiones de fotos a bandas pero, eso es todo. De hecho, perdí la mayoría de las fotos de aquella época cuando mi anterior portátil decidió un día dejar de funcionar. Para hacer foto de calle prefiero ir sin música. Pensándolo bien, ya no escucho música casi nunca. ¡Quién lo diría!

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Mucha gente conoce tu canal de Nekojitablog (Japón con Jamón, Japón sin Cortes, etc.) en el que ya acumulas un par de millones de seguidores. En todos tus vídeos el ritmo y la estética están muy definidos y cuidados. Es como una especie de combinación de lo cinemático, con lo documental y el video musical retro con toques muy guays de un rollo vaporwave /AESTHETICS. ¿Dónde te sientes más cómodo, componiendo escenas fotográficas en la calle o editando videos en la intimidad de tu estudio? ¿Qué fue antes, la fotografía o el video?

Es lo que ha traído Youtube a los que nos gusta lo audiovisual, la capacidad de contar algo disfrutando del proceso. Por eso, cuando mi mujer graba algo, ya sea Japón sin Cortes o una receta de comida japonesa, lo que sea, lo grabo y edito a mi estilo, es la única forma en la que sé hacerlo y como más lo disfruto. Antes escribía pero, para mí, era aburrido. Yo quería hacerlo en vídeo o, al menos, a través de imágenes. Sin duda, la fotografía me llevó al vídeo. Obviamente, la narrativa es muy diferente en ambos medios. En fotografía puedo contar una historia incompleta en una sola imagen, mientras que en vídeo me veo en la necesidad de concluirla. De siempre me había interesado el vídeo. El problema es que nunca tuve un equipo avanzado con el que llevarlo a cabo, ni cámara, ni ordenador. Los jóvenes de ahora no saben la suerte que tienen de disponer de montones de dispositivos que graban vídeo de forma muy decente a buen precio. Incluso ya en nuestros propios teléfonos es posible grabar y editar un vídeo. Que esto quepa en tu bolsillo es un lujo. También tengo que decir que no he recibido ningún tipo de formación y que lo que hago no requiere ni de talento ni de habilidades. Es muy básico todo.

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¿Cuál es tu cámara fotográfica favorita, hoy por hoy, para el street photography? ¿Por qué no te molan los colores de Fujifilm (jajaja)?

Cualquier cámara sirve para callejeo. En serio, lo que tenga a mano en ese momento es lo que uso, desde la madre de todas las cámaras para street hasta mi teléfono. El único inconveniente que veo es la relación que tienes con cada cámara. Tu forma de hacer fotos e incluso de mirar cambia dependiendo con qué cámara fotografíes. La calidad de imagen me da un poco igual. Hoy en día cualquier cámara tiene una calidad de imagen impresionante, más que suficiente. Lo que más valoro en una cámara es la velocidad a la que me permita reaccionar. Necesito un sistema de cámara + objetivo que me permita enfocar manualmente donde quiero, con la menor cantidad posible de controles, opciones y botones, discreta, pequeña pero que me rellene la mano y, sobre todo, que disfrute al llevarla y utilizarla. ¡Ah, sí! y con visor óptico. Soy todavía uno de esos rezagados que prefiere un visor óptico a uno digital. ¡Jajaja! lo de Fujifilm es más bien una broma pero, sí que es cierto que no me parecen tan diferentes o llamativas las simulaciones de película que incluye Fujifilm en sus cámaras. Recientemente han incluido una llamada Classic Negative que sí parece tener un “look” que me gusta, aunque depende de la foto, queda bien, incluso a veces parece sacada con carrete Fujifilm Superia, o queda mal, como muy procesada. Mi sueño sería que alguna cámara tuviera una colorimetría similar al Kodachrome (d.e.p.).

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¿Qué es lo más extraño que te he pasado fotografiando en Japón? ¿Y el recuerdo más… bonito?

Un día estaba en Shinjuku fotografiando y se me acercó un hombre de unos sesenta años con una cámara al cuello. Empezó a hablarme sobre el fotógrafo Daido Moriyama. Decía que él lo conocía personalmente. Me contaba que Moriyama necesita sólo una cámara compacta digital para hacer muy buenas fotos, que no es necesario llevar una cámara tan cara, y que el propio Moriyama odia la marca de mi cámara. Después empezó a hablarme sobre la situación de Cataluña y que merecía ser libre. “¡Free Cataluña!”, exclamaba el señor. Eso ha sido lo más extraño que me ha pasado, y a la vez, lo más… bonito.

Te hacen mucho la típica pregunta de qué es lo que más te gusta de Japón y dices no tener una respuesta exacta para esto. Comentas que Japón para ti es experiencia, la tuya propia y la de los cambios que va sufriendo el país. Experiencia que se traduce en aprendizaje. ¿El constante cambio existente en una ciudad como Tokio resulta un estímulo para ti a la hora de fotografiar o simplemente es un escenario y contexto inevitable donde se enmarcan tus trabajos? ¿Cuál es el lugar que más te inspira (ciudad, barrio, etc.)? ¿Qué sitio de Japón donde no hayas estado te fliparía fotografiar?

Sí que me lo han preguntado muchas veces jajaja, pero, se me hace imposible ver a un país como a un electrodoméstico del que hay que decir lo mejor y lo peor, como si de una valoración en Amazon se tratara. No creo que Japón tenga algo que me guste y que sea intrínseco a este país como para ponerle una medallita. Y lo mismo con lo que no me gusta, así que, digo medio en broma que es el clima jajaja. Me repatea el clima de Tokio, afecta mucho a mi ánimo.
Con la inminente llegada de los Juegos Olímpicos, la ciudad de Tokio está en constante cambio. Lleva así un par de años pero, la sigo viendo como un escenario más. No me importa cuánto cambie, o si se mantiene tal y como está. Voy a seguir haciendo las mismas fotos hasta que sea mi ojo el que cambie. Por ahora no tengo un barrio favorito en el que fotografiar, aunque sí que es cierto que voy mucho por Ueno, Asakusa y Ginza. Elijo estos barrios porque, o bien quedan cerca del mío, o puedo moverme fácilmente en una sola línea de tren. Lo cierto es que en cualquier parte siempre están ocurriendo cosas, me conformo con cualquier sitio. Eso sí, mi yo de hace diez años te diría que le encantaría ir a Arashiyama a fotografiar bambú.

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Dices no ser muy fan del estilo de Daido Moriyama pero, ¿cuáles dirías que son los fotógrafos japoneses de renombre/clásicos que más te atraen o inspiran? ¡En caso de que los hubiera! ¿Y de los fotógrafos japoneses actuales?

¡Aquí está Moriyama otra vez, jajaja!. No soy capaz de apreciar su fotografía. Hay fotos suyas que me gustan, unas cuantas. Esto es algo que me pasa con TODOS los fotógrafos, sean japoneses o no. Me encantan algunas fotos de Garry Winogrand, Joel Meyerowitz, Martin Parr, Jesse Marlow, Matt Stuart, Vinet Vohra, etc, pero otras me parecen del montón. Sé que es un problema mío. No soy capaz de diferenciar cuándo una foto es buena y cuándo no. Si a tanta gente le parecen maestros de la fotografía, incluyendo a Daido Moriyama, ¡pues lo serán! Centrándonos en japoneses, me gustan ciertas fotos que salen del colectivo VoidTokyo, Okada Kisara, Shunsuke Matsunaga, Haruki Tarumi, y otros amigos míos. Hay que tener en cuenta una cosa, que estos últimos que nombro no son para nada fotógrafos consagrados, ni se dedican a ello. Son apasionados de la foto de calle que salen a diario a hacer lo suyo como mejor saben. Sus fotos me parecen tan válidas como las de los primeros artistas mencionados. Ahora bien, hay una fotógrafa cuya historia es alucinante y aún no he visto una foto suya que me disguste. Su nombre es Vivian Maier. Todo su trabajo que está siendo publicado es post mortem, y se afirma que ella nunca llegó a ver sus propias fotos. En serio, os invito a buscar su caso si es que no lo conocéis.

A nivel formal sientes predilección por las composiciones que muestran patrones de formas, superposiciones y capas. Imaginamos que, muchas veces, conseguir este tipo de fotografías son todo un desafío y que hay muchas horas de pateo de la ciudad hasta que consigues algo parecido a lo que buscas. ¿De dónde te viene esta inspiración o gusto por este tipo de técnica/resultados?

¡Así funciona mi cabeza¡, Jajaja, estoy enfermo pero, antes de empezar con la fotografía de calle ya buscaba estas cosas y las “fotografiaba” con mi ojo. Me gustan mucho ese tipo de composiciones en las que hay repetición, algún patrón o coincidencias, y es porque todos estos elementos nos acompañan a diario pero, la mayoría no es capaz de verlos. No nos damos cuenta de que están ahí. A veces me dicen que tengo suerte de encontrarlos. No es suerte, de verdad que estamos rodeados de ellos. Al principio es difícil percatarnos pero cuanto más entrenemos el ojo, más irán apareciendo a nuestro alrededor. Son momentos que duran menos de un segundo. La anticipación juega un papel muy importante, al igual que tener una cámara que te permita reaccionar a la velocidad del rayo, como ya mencioné antes. Después encontré en Instagram a Pau Buscató, un fotógrafo que casi siempre fotografía este tipo de cosas. Me di cuenta de que es un subgénero en sí. Tiene sus fans y sus detractores.

Este es un tipo de fotografía que me tomo con bastante humor, al igual que otra serie que llevo haciendo prácticamente desde que empecé a hacer foto de calle. Se trata de una serie de situaciones totalmente normales en las que hay un elemento que rechina, algo que no cuadra o que se puede sacar de contexto fácilmente. Cuando las publico en Instagram, me gusta ver cómo reacciona la gente en los comentarios. Es curioso porque, al ver una escena tan llamativa y sacada de contexto, cada uno se inventa su propia historia y comenta de tal forma que parece creer realmente lo que está sucediendo en la foto, cuando en realidad, puede que esté ocurriendo completamente lo contrario. Concretamente, una de estas fotos consiguió engañar a todos los que comentaron. Se trata de una chica que está incorporándose para cruzar un paso de peatones, justo después de atarse un zapato. La foto está hecha acompañando al movimiento de ponerse erguida, por lo que da la sensación de que se está cayendo hacia delante. Algunos pensaban que se desmayaba, otros que estaba borracha, y yo disfrutando al ver que el motivo de la foto había funcionado, jejeje.

En cuanto a las capas, sin duda, mi inspiración son Alex Webb y Bruce Gilden. El problema es que los lugares en los que fotografío en Tokio son muy transitados. Hay mucho ruido visual y este tipo de fotografías requiere de un fondo limpio, algo muy complicado de encontrar en esta ciudad. Quizá por eso me guste, porque nos presenta un reto. Me encanta eso de encontrar el momento exacto en el que las personas que están delante de mí se alinean, se ordenan entre ellas sin saberlo, como si estuvieran sobre el escenario de una obra de teatro. La escena se revela ante ti y entonces tienes que dejar de admirarla y actuar. Para mí es la forma más compleja de street photography porque tienes que dejar de ver en dos dimensiones. Tienes que saber componer una fotografía en diferentes capas, en tres dimensiones, desde las personas que están más cerca de ti hasta las que están al fondo.

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¿Cómo empiezas a conocer y relacionarte con colectivos de fotografía japonesa? ¿Cómo surgió la oportunidad de unirte al colectivo Tokyo SPC y participar en tu primera exposición?

Tiene su gracia, porque todo comenzó con un vídeo para Nekojitablog. Hay quienes tienen metido en la cabeza que por ser extranjeros nunca van a poder conocer a nadie en Japón. Para dar ideas a aquellos que buscan hacer amistades en este país, queríamos hacer un vídeo (otro más) sobre las diferentes formas de conocer gente en Japón, y una de ellas es usando Internet. Hay montones de grupos de Facebook, de Instagram e incluso webs para buscar a gente con tus mismos gustos, ya sea deporte, fotografía o coleccionar cartas de Pokémon. En una de estas búsquedas me topé con el fundador de Tokyo SPC y así lo conocí en persona, tanto a él como al co-fundador. No me esperaba que hubiera colectivos de foto de calle más allá de VoidTokyo, y menos aún cuando me dijeron que me uniera a ellos. De esto hace ya más de un año. Nos hemos reunido unas cuantas veces e incluso organizamos una exhibición con nuestras fotos. El problema es que mi estilo de vida no me permite salir más con ellos y he perdido la costumbre de fotografiar acompañado de otros fotógrafos. Teniendo sólo uno o dos días libres al mes creo que soy más productivo si estoy solo.

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Recientemente también colaboraste con VoidTokyo, quizás uno de los grupo de fotografía urbana más consagrados y con mayor actividad de Tokio actualmente. ¿Qué tal fue la experiencia de exhibir conjuntamente con ellos? ¿Y de conocer a Tatsuo Suzuki en persona?

Fue muy interesante ver cómo montaban “el tinglao” y cómo ordenaban las fotos en la pared. Para mí, lo más destacado fue poder conocer a otros fotógrafos invitados no pertenecientes a VoidTokyo. Hasta ese momento sólo había visto sus fotos en Instagram, donde casi todos subimos nuestras fotos más normaluchas y nos reservamos las mejores para exhibiciones. En esa exhibición es donde pude ver el verdadero trabajo de otros fotógrafos japoneses totalmente desconocidos. ¡Fue tremendo! Con Suzuki-san ya había podido coincidir con anterioridad, aunque sólo he estado con él durante un rato.

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¿Algún proyecto fotográfico a la vista? ¿Quizás una exposición de fotografía en Madrid en colaboración con acchiKei? ¡JAJAJA!

Estoy llevando dos proyectos paralelos relacionados con la foto de calle y me gustaría que terminaran en un libro de fotos. Lo veo imposible porque no hay ninguna editorial interesada realmente en publicar un libro con mis fotos. Es común que este tipo de publicaciones sean autoproducidas pero, tampoco tengo ni idea de cómo hacerlo desde Japón y los precios que he visto para impresión son estratosféricos. Conozco personalmente a fotógrafos que conocen el proceso y han sacado zines con sus fotos pero, no sueltan prenda. La exposición en Madrid suena mucho mejor, jejeje.

¡Gracias a Ernesto aka TENGU por la entrevista! No dudéis en seguirlo a través de su canal de YouTubeTwitterInstagram.

Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.

Exposición fotográfica ‘Worlds Away. From Tokyo to Okinawa’ en Barcelona

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LA EXPOSICIÓN

Dos artistas, dos mundos visuales y dos perspectivas diferentes de Japón. Paula Fujiwara y Aya Sawada, fotógrafas y amigas con trayectorias artísticas y vitales vinculadas a Japón, ponen en común algunas de sus obras mas representativas en esta muestra.

Paula Fujiwara

En la presente exposición, Paula Fujiwara nos invita a reflexionar acerca de Okinawa, una isla supuestamente idílica pero no exenta de contradicciones. La obra Manifesto (2014) es una crítica hacia los políticos okinawenses que llenan las calles de pósteres con promesas electorales que no se cumplen. Por otra parte, en la serie Retrópolis(2014-2017) se retratan edificios de Okinawa en peligro de desaparición. Es una forma de mantener en el recuerdo una Okinawa paradisíaca que se está desvaneciendo por la presencia de bases militares estadounidenses y el desarrollo urbanístico.

Aya Sawada

The unsaid is the flower. La flor representa el flujo orgánico de los ciclos de la vida, la expresión arquetípica de la belleza y el poder de lo inexpresable.Esta serie intenta capturar la reconciliación entre el mundo visible y el mundo invisible. Las fotos fueron tomadas en Tokio, Okinawa y Shirakawago.

Sumergida en la vida en la ciudad, observaba las infinitas contradicciones de la sociedad, y el uso exagerado de los uniformes capturó mi atención. Al mismo tiempo, me sentía atraída por la riqueza de su cultura y la belleza de su naturaleza.El tema subyacente es personal y psicológico: un intento de expresar mis propias contradicciones y mi vulnerabilidad en un momento de transformación vital. Es un grito a la liberación, que muestra diferentes perspectivas de mi experiencia y deja mucho sin decir, como flores que brotan en el silencio.

BIOGRAFÍAS

Paula Fujiwara

Paula Fujiwara (Barcelona, 1978), graduada por el Nippon Photography Institute, inicia su trayectoria artística en Tokio (2005-2012) y la desarrolla posteriormente en Okinawa (2012-2018), donde forma parte de un colectivo de artistas llamado Arcade. Junto con ellos participó en SWAB 2018.

Anteriormente, estudia Historia y Estudios Asiáticos en la Universidad de Barcelona y cursa estudios de postgrado en las universidades de Senshu y Waseda. En 2011 trabaja como becaria en el departamento curatorial del Tokyo Metropolitan Museum of Photography. Recientemente ha finalizado un máster en Gestión Cultural (UOC). Desde 2018 reside en Barcelona. Su trabajo se ha mostrado en diversas ciudades, incluidas Tokio, Reikiavik, Barcelona y Madrid. También ha realizado residencias artísticas en Reikiavik, en Pekín y en Gunma (Japón).

Aya Sawada

Aya Sawada (Madrid, 1986), artista autodidacta, comienza a hacer fotografías en 2011 cuando viaja a Tokio para sumergirse en su cultura materna. Allí aprende el arte y la técnica de la iluminación trabajando como asistente de fotografía en el estudio Ebis Tokyo durante 2 años. En 2013 inicia su carrera profesional como fotógrafa. En 2016 se traslada a Berlín, donde vive una etapa introspectiva centrada en su visión artística y existencial. Reside en Barcelona desde 2018 donde continúa su trayectoria.

Sus fotografías reflejan temas cotidianos y sujetos claramente definidos, en un intento de capturar el velo que separa su mundo interior del exterior.
Su imaginario se compone de metáforas, símbolos, memoria y emociones que examinan la naturaleza íntima de la artista.

 

WORLDS AWAY. FROM TOKYO TO OKINAWA
Espai Travinae (Rda General Mitre, 239) Barcelona
Del 14-27 junio. Lunes-Viernes 10:20-14:00, 16:00-20:30; Sábado 16:00-20:30
Opening party:14 de junio 18:30
Más info: http://www.paulafujiwara.com

Entrevista a Tatsuo Suzuki. El último gran maestro de la fotografía urbana japonesa

Tatsuo Suzuki es uno de los últimos grandes maestros de la fotografía urbana japonesa. Dentro de este campo y como proyecto personal se especializa en retratos a personas con las que fortuitamente se cruza en la ciudad. Su trabajo de luces y contrastes en blanco y negro, la arriesgada búsqueda de la emoción en las personas o la captura de la casualidad más irrepetible le han llevado a convertirse en un referente actual de este tipo de arte. Comenzó a disparar en 2008. Unos cuantos premios internacionales y un ejercicio de unas 2000 fotos diarias, sin duda, le avalan.

Nace 1965 en Tokyo. Ha dedicado su vida, durante más de 25 años, a su trabajo como sararīman en una empresa, cuya actividad no estaba relacionada en ningún caso con la fotografía. Sin embargo, su amor por este arte no tenía límites y un día decidió abandonar su empresa y dedicarse en cuerpo y alma a lo que realmente le llenaba. Hoy trabaja a tiempo parcial en un arubaito que le ayuda a costear las evidentes necesidades económicas que le exige esta su pasión. También es el responsable y fundador del colectivo de fotografía urbana conocido como Void Tokyo, el más aclamado y respetado del panorama actual del street photography japonés. 

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Tatsuo Suzuki

 

Comencemos.

Llevas relativamente poco tiempo realizando fotografía urbana pero se percibe la composición y el ojo de un fotógrafo maduro y experimentado. Entendiendo que una década es poco tiempo… En qué momento decides pasarte a la street photography. ¿Fue esta un descubrimiento para ti o simplemente algo que nunca te habías parado a probar?

T.S.: En mi caso, yo mismo me he enseñado todo lo que sé de fotografía. Básicamente, he aprendido a fotografiar mientras fotografiaba. Así ha sido hasta ahora y así me gustaría continuar aprendiendo.

El street photography, dicho de forma muy básica, presta atención a situaciones de la vida diaria y al paisaje urbano donde estas se enmarcan. Esto quiere decir que las personas son muy importantes dentro de este tipo de fotografía. Siento que el street photography es la mejor forma de conseguir extraer de las personas su expresión más verdadera y de conocer de qué están realmente hechas. Es algo de lo que me di cuenta después de mi primer año como fotógrafo y por ello siempre andaba buscando esta verdad de la que hablamos.

Ahora, sin embargo, intento buscar una fotografía que esté más en consonancia con mi propio estado emocional del momento. Esto es algo que quiero que se mantenga siendo así y que se convierta en mi forma de vida y aporte personal a la fotografía.

¡De joven tocabas en una banda de punk rock! ¿Cantante? ¿Tiene que ver la filosofía punk con tu manera de entender la fotografía? ¿Cuál es tu banda punk japonesa favorita?

T.S.: Éramos una banda de tres personas y yo hacía de vocalista y guitarra. La música siempre ha ocupado el lugar más importante en mi corazón y así continúa siendo. De alguna forma u otra he querido que este amor por la música también se viera reflejado en mi trabajo como fotógrafo. Definitivamente, la actitud de mi fotografía está muy inspirada en esta tensión y emociones fuertes de géneros musicales como el punk. Dicho de otra forma, esta conexión entre la fotografía y la música tiene que ver mucho con mis propios sentimientos. Es como si con el tipo de fotografía que hago quisiera emular esta capacidad que tiene el punk para provocar emociones fuertes.

Hay muchísimos grupos japoneses que me gustan pero, si nos limitamos a hablar de punk, diría que grupos como Friction, E.D.P.S o Gauze me gustan en particular.

Conseguir la tensión y emoción que persigue tu fotografía y que todos admiramos implica un acercamiento importante al sujeto y a la acción. ¿Este riesgo te ha costado caro alguna vez? ¿Alguna vez te has sentido mal después de fotografiar a alguien sin su permiso?

T.S.: Afortunadamente, por ahora, no he tenido ningún problema realmente importante. No digo que no me haya pasado nada nunca, sino que realmente no he vivido una situación donde mi integridad hubiese estado en peligro.

Tampoco me he arrepentido nunca de nada. En el momento de tomar la fotografía ya estoy tomando la decisión de haber disparado. De hecho, lo que sí me hace darle vueltas a la cabeza y me produce sentimientos de arrepentimiento es no haber disparado en algún momento o situación en concreto.

En cualquier caso, para mí, es verdaderamente importante disparar mucho y de forma continuada. A mí entender, disparando mucho es como te familiarizas con el terreno de la ciudad y vas descubriendo las cosas que resultan ser interesantes. Creo que me sería muy difícil conseguir las fotos que quiero si no trabajase de esta forma.

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¿Has sido censurado alguna vez?

T.S.: No formalmente pero ir por la ciudad haciendo fotografías de esta forma supone que, de vez en cuando, haya personas que llamen a la policía para reportar un comportamiento sospechoso o para obligarnos a borrar las fotos que hemos hecho.

Contra eso no queda otra que resignarse.

¡Hay veces que gente que se me ha enfadado luego ha visto la foto y se la ha pasado! Pero para nada hay garantía de que vaya a tener esa suerte siempre. Es como si la fotografía urbana siempre vaya a tener ese punto de confrontación con la ciudad y sus gentes. Podríamos decir que existe cierta atmósfera de tensión alrededor de este arte.

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¿Te sientes igual de cómodo fotografiando fuera de Japón? Más allá de Japón, ¿qué ciudad tiene las calles que te han hecho sentir más cómodo fotografiando? ¿Has visitado España alguna vez?

T.S.: Estuve haciendo fotos por Alemania e Italia el año pasado pero creo que no son tan buenas ni de cerca de las que hicieron los fotógrafos autóctonos que me acompañaban. Aunque pasé un buen rato recorriendo la ciudad sentí que mis fotografías eran puramente estéticas y superficiales. Quizás sirvan como simples fotografías turísticas. Creo que para poder extraer algo interesante hay que pasar al menos unos cuantos meses en la ciudad hasta poder involucrarte e identificar bien la atmósfera de la ciudad.

¡Nunca he estado en España pero me encantaría ir si alguna vez tengo la oportunidad!

Hay consenso en que Tatsuo Suzuki es un talento de la fotografía urbana pero, ¿cuál dirías tú que es tu punto débil?

T.S.: La verdad es que no sabría decir si tengo talento o no para la fotografía urbana. Lo único que sé es que quiero seguir tirando fotos y que espero conseguir tantas buenas fotografías como pueda.

Quizás mi punto débil es que últimamente me centro mucho en disparar por la zona de Shibuya porque consigo buenos resultados, pero no conozco bien otros sitios de la ciudad. Abrirme hacia otros barrios, hacia otros territorios, es algo que me gustaría hacer. Tengo la esperanza de que así sea capaz de ampliar mi espectro fotográfico en cuanto a temática y conseguir nuevas historias que contar y vivir. Creo que mejorar mi narrativa fotográfica también sería importante y que tengo que buscar inspiración a partir de otras artes como la literatura o el cine.

Eres fundador de Void Tokyo, uno de los colectivos de fotografía urbana de Japón con mayor repercusión en la actualidad. ¿Cuál es la filosofía de este grupo? ¿Cómo surgió la idea de reunir a fotógrafos con los mismos intereses e inquietudes? ¿Qué te aportan los distintos miembros de Void? ¿Es algo profesional y exclusivo o es algo más parecido a una gran familia?

T.S.: Convoqué a los miembros de Void Tokyo por primera vez con la intención de autopublicar un zine de fotografía. Esta era la intención original. Quería que ver las fotografías que me gustaban impresas en papel y sentir que iban a quedar para la posteridad. De alguna forma me había obsesionado con esto de ver las fotos impresas. Vivimos en la era de internet y podemos disfrutar de más cantidad de buenas fotografías pero estas terminan desapareciendo en el horizonte del timeline de las redes sociales. Así la fotografía está dejando de ser interesante, por eso pensé que sería importante volver a la esencia de este arte y permitir que estas fotos de hoy en día sean disfrutadas también en papel.

Además, nuestro Tokyo parece estar sufriendo grandes cambios. Estos cambios son aún más radicales teniendo en cuenta que en 2020 se celebran unos Juegos Olímpicos. El ritmo al que avanzan estos cambios también asusta. La idea es que cada miembro de Void aporte, a través de la fotografía, su perspectiva particular sobre estos acontecimientos. Queremos publicar el antes y el después para poder ofrecer al público esta doble visión sobre Tokyo y que reflexionen sobre los cambios.

Poco a poco vamos recopilando nuestras fotografías con el objetivo de publicar los zines de Void Tokyo. El trabajar juntos hace que nos sirvamos de inspiración los unos a los otros y que compartamos nuestros conocimientos y mejorar juntos. Cada miembro de nuestro colectivo tiene sus propias actividades y su peculiar forma de vivir la fotografía, por lo que el aporte es aún mayor. Fotografiar para publicar, publicar para fotografiar… Siento que es como un ciclo que se retroalimenta.

Con la cercanía de la celebración de los próximos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, algunos lugares de la ciudad están sufriendo, no sin polémica, un proceso de renovación. Hemos leído sobre cómo el colectivo Void Tokyo quiere dejar constancia de este antes y después de la ciudad. ¿Qué conclusiones crees podremos sacar de estas evidencias? ¿Qué estáis observando ya? Como decís en Void Tokyo: “¿Donde estamos y a dónde vamos?”

T.S.: No sabría decir cuándo podremos publicar nuestro trabajo sobre los cambios que está sufriendo Tokyo con los próximos Juegos Olímpicos de 2020 pero sigo trabajando en ello, fotografiando y editando. Todos los miembros de Void Tokyo estamos trabajando en ello y buscando retratar esta situación. La idea es publicar un zine que hable de este asunto exclusivamente y que recoja el sentir de cada uno de los miembros del colectivo. Tengo la sensación de que será un trabajo que brindará evidencias y que será de gran significancia, pero lo que importa ahora es continuar trabajando para que así sea.

Dónde estamos, a dónde nos dirigimos… Las personas que vivimos en Tokyo a menudo tenemos pensamientos existencialistas y sentimientos así. Por eso, nosotros, desde Void Tokyo nos lo cuestionamos también y queremos desafiar con la mirada todos estos cambios y fotografiarlos para la posteridad.

Tus fotografías muestran de una forma transgresora y cruda el ritmo de vida ajetreado de Tokyo. La tensión, el estrés, la preocupación y otras sensaciones que reflejan los ojos de muchos de tus fotografiados inspira todo esto de forma clara, evidente y directa. Más allá de esta acción, vemos que tu fotografía a veces busca la pausa y el descanso y deja de lado el movimiento. ¿A qué se debe este contraste?

T.S.: Habéis dado en el clavo. Muchas veces la fotografía depende tu estado de ánimo y yo, independientemente de mi estado de ánimo, salgo a fotografiar. A veces simplemente estoy cansado y busco algo de paz y descanso. Entonces aprovecho ese momento para disparar y ver cómo se traduce esto en mi fotografía. Creo que es la forma que tengo para expresar mis sentimientos de forma más directa en la fotografía. Cuando hago este tipo de fotos es como fotografiarme a mí mismo.

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Definitivamente, eres un fotógrafo preocupado por las personas y su vida en la ciudad. ¿Los encuentros con estas personas son siempre fortuitos y ocasionales o han supuesto alguna vez el comienzo de una amistad?

T.S.: Muchas veces se trata de una simple fotografía repentina, otras  de una fotografía accidental y la mayoría de las veces son personas que solo me cruzo una vez en la vida. Hasta ahora no me ha pasado que mi relación con estas personas a las que fotografío por la calle se convirtiese en una de amistad. Es fácil encontrar a mucho ser solitario entre los que se dedican a la fotografía. Quizás por eso salgan a la calle junto a sus cámaras.

¿Habrá Void Tokyo 6? ¿Cuáles son tus planes de futuro como fotógrafo?

T.S.: Queremos publicar Void Tokyo Vol. 6 este verano. ¡Espero que lo disfrutéis mucho!

A nivel personal, estoy esperando la publicación de un photobook que he editado junto a la editorial alemana Steidl. Por otro lado, en mayo estaré en Francia con motivo de una exhibición de mis fotos en el PhotoDoc Festival. Por lo demás, sigo saliendo a la calle a disparar y realizar retratos. Tengo pensado realizar una exhibición y editar un libro con estas estas últimas fotografías que estoy haciendo. Hay que mantenerse activo.

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¡Gracias a Suzuki-sensei por la entrevista! No dudéis en seguirlo a través de su web, Twitter, Instagram.

Entrevista realizada por Elena Manrique y José Fernández.

 

Conceden a Daidō Moriyama el premio de fotografía más importante en el mundo

Daidō Moriyama, fotógrafo expuesto en el centro de arte valenciano Bombas Gens, dentro de la exhibición La mirada de las cosas. Fotografía en torno a Provoke gana el premio Hasselblad 2019.

La Fundación Hasselblad otorga este premio que, homónimo, es considerado como el Nobel de la fotografía japonesa.

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El fotógrafo japonés Daidō Moriyama (Nacido en 1938 en Ikeda, Osaka)

Si pensamos en fotografía japonesa nos vienen rápidamente a la mente dos nombres: Nobuyoshi Araki, Eikoh Hosoe o Daido Moriyama. Ambos considerados como verdaderas leyendas pero, en este caso, hablamos de este último. Moriyama ha sido proclamado recientemente ganador de uno del más prestigioso galardón que se otorga en el mundo de la fotografía, el premio Hasselblad. La Fundación Hasselblad, nombrada así en honor al inventor de la cámara reflex que la NASA empleó en primer viaje a la luna, ha querido reconocer su gran trayectoria y aporte a la fotografía japonesa y universal. Deshaciéndose en elogios han querido mencionar el gran instinto del fotógrafo japonés y su capacidad para detectar y capturar momentos a menudo radicales, a menudo incómodos, sexuales, sucios o intransigentes, pero siempre irrepetibles.

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“Influenciado por el fotógrafo William Klein, los escritos de Jack Kerouac, James Baldwin y el teatro experimental de Shūji Terayama, Moriyama a su vez ha inspirado a las siguientes generaciones de fotógrafos, no solo en Japón, sino también en todo el mundo Moriyama contribuyó a la renovación fotográfica que se produjo en Japón tras la Segunda Guerra Mundial, en paralelo a los grandes cambios económicos y culturales de esta época, marcada por enfrentamientos sociales, principalmente contra la herencia americana de la ocupación. Una ruptura propiciada por la revista Provoke (1968-1970), de la que fue integrante, y que entendía la fotografía como un lenguaje alternativo. La Fundació Per Amor a l’Art exhibe actualmente en Bombas Gens Centre d’Art algunas de sus obras realizadas durante este periodo; una treintena de piezas pertenecientes a la Colección Per Amor a l’Art que forman parte de la exposición La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke. La muestra se puede visitar de manera gratuita hasta febrero de 2020“. Nos cuentan desde el departamento de comunicación de Bombas Gens, a los que agradecemos la amabilidad de la información.

Más información, fechas y horarios de la La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke aquí.

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Romance veraniego y motociclismo en ‘Kare no ōtobai, kanojo no shima’: la joya ochentera de Nobuhiko Ōbayashi

No puedo contar con los dedos de las manos las veces que, queriendo mencionar el nombre del director del que hablaremos hoy, he pronunciado un sinfín de combinaciones diferentes: Nobuyashi Ōbahiko, Nobuyoshi Ōbaraki (errata común entre seguidores de la fotografía japonesa), Nobuhiro Ōbayashi, y un largo etcétera. A menudo tengo que recurrir a la referencia fácil para hacerme entender: “el director de Hausu” (House, 1977). Y es que es la película más alabada e internacional de Nobuhiko Ōbayashi (ahora sí), aunque lo fue tardíamente, puesto que esta comedia de terror con pianos depredadores y demás, no se distribuyó en el extranjero hasta 2009, por Janus Films.

Pero yo no he venido a hablar de éxitos ni clásicos, yo vengo a traeros todo lo contrario. La primera entrega de Joyas desconocidas del cine japonés. Una sección en la que deambularemos por viejas tiendas de video, buscando VHS llenos de polvo y sin subtítulos de películas de los ochenta y noventa, con personajes enfundados en tejanos y soundtracks a golpe de City Pop.

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Nobuhiko Ōbayashi

Quien haya visto Hausu, se puede hacer una idea de lo que es el cine de Ōbayashi. Un cine experimental, un director que no tiene miedo a la hora de innovar y desafiar las normas, así como sus productores. Lo que recuerda al pobre Kitano, que no fue hasta después de escribir y dirigir varios éxitos ‘para todos los públicos’, que no realizó su merecida Takeshi’s (2005). O el mismísimo Kurosawa con Yume (Sueños, 1990). Aunque quizá la carrera de Ōbayashi no se pueda comparar, pues se trata de tres generaciones diferentes, él tuvo la suerte de hacer de cada película su propio experimento. Así lo confirma Donald Richie, quien curiosamente hace de narrador en uno de sus primeros metrajes (Emotion, 1966): “Un director independiente que se las ha arreglado para conservar su integridad e incluso recibir respaldo y distribución de la industria…”

Lo sorprendente es que más allá de la rebeldía en los medios estilísticos, el resultado del cine de Ōbayashi es muy atractivo para el espectador medio de la época (años setenta y ochenta). Por ejemplo, hacer una versión cinematográfica de un manga popular y darle el papel protagonista a una idol, Tomoyo Harada, no era algo que precisamente lo alejara del público comercial. Pues la versión cinematográfica que hizo de Toki o kakeru shōjo (La chica que saltaba a través del tiempo, 1983), recaudó en su momento nada menos que 4 millones de yenes, unos 19 millones de dólares actuales. Una popularidad que “puede deberse, en parte, a la tendencia de Ōbayashi a hacer comedia, un género en el que prospera lo individual, o al hecho de que su productora, Kyoko Obayashi, es de la familia.”

Kare no ōtobai, kanojo no shima (1986)

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En Kare no ōtobai, kanojo no shima (His Motorbike, Her Island, 1986), basada en una novela de Yoshio Kataoka, un joven tokiota se dedica a llevar primicias a los periódicos con su preciada Kawasaki y enfundado en una chupa de cuero. Suele evadirse con la moto lejos de la ciudad y un día conoce a una chica, oriunda de una isla de Onomichi, al este de Hiroshima, que curiosamente despertará la misma pasión por el motociclismo. Tras un onírico reencuentro en unos baños termales esa misma noche, se separarán para volverse a ver en verano y alimentar un bonito romance de ‘película’.

Y digo de película, porque se trata de una trama amorosa a simple vista común (romance, desapego, retorno), más allá de ser presentada con unos tintes oníricos que confunden al espectador, pues uno no sabe si la chica es o no producto de su imaginación. Un romance entre chico y chica, con algo de acción y peligro -representada por el elemento del motociclismo-, un antagonista -el hermano de su ex-, una soundtrack pop ochentera y esa oposición entre la urbe y el campo. Dentro del abanico de inesperados momentos visuales, la mayoría de escenas tienen una presentación formal y unas líneas de guión con precedente claro en películas de época, que todo el mundo recibiría con los brazos abiertos. Un ejemplo son las escenas románticas en blanco y negro, bajo la lluvia, o en la orilla del mar, de noche y tras el matsuri veraniego.

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Ōbayashi ya hacía sus primeros pinitos en el mundo del cine durante la ‘nueva ola’ japonesa (Nūberu bāgu), haciendo corto- (Remembrance, 1963), medio- (Emotion, 1966) y largometrajes (Confession, 1968) muy experimentales, un cine de arte y ensayo en 8 milímetros. Pero con la crisis de este género independiente a mediados de los setenta, el realizador de Onomichi sufrió la evolución inversa, supo reinventarse y mantenerse a flote haciendo películas más comerciales. Entrados los ochenta, ya era capaz de enguasarte una historieta convencional y sacar tu lado más tierno, como en Tenkosei (I Are You, You Am Me, 1982), pero sin perder ese libre albedrío en la selección de recursos estilísticos.

Del mismo modo, en Kare no ōtobai, kanojo no shima, el siguiente plano siempre será inesperado. Ōbayashi sigue jugando entre la monocromía y el color, o como hace también en Toki o kakeru shōjo (1983), muestra el color de una zona determinada del plano, normalmente el centro, y el resto lo mantiene en blanco y negro. Lo comprobareis en la magnífica intro al más puro estilo Easy Rider que abre la película, con single original de Kiwako Harada, protagonista y hermana de Tomoyo, incluido. A la par con los continuos cambios de color, también los hay de formatos. Como en la escena inmediatamente posterior, que se inicia con la imagen abriéndose a partir de un círculo central, como si fuera una presentación de PowerPoint.

Todo esto junto a los jump cuts, las escenas de motociclismo, la música en directo del bar que frecuentan los personajes, la narración del protagonista y la visita a la isla y al Japón más tradicional, hacen una película de las que marcan época. Sin olvidar la icónica pareja que forman Kiwako Harada y Riki Takeuchi, al nivel de Travolta y Newton-John.

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Si eres un/a entusiasmada de la cultura pop y la estética ochentera japonesa, esta perla no te va a decepcionar. Es un cine imperfecto, pero lo cutre mola, sino que se lo digan a su Hausu. Un director que ha podido desarrollar un estilo propio. Un cine ligero, divertido e incongruente. Dile adiós a esos dramas soporíferos tachados de clásicos. Deja que Ōbayashi y su espontaneidad jueguen contigo.

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‘La mirada de las cosas’ exposición de obras japonesas que transformaron radicalmente el lenguaje fotográfico.

La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke podrá visitarse del 22 de febrero de 2019 al 2 de febrero de 2020.

La selección de piezas de la Colección Per Amor a l’Art que se exhibe constituye la colección más importante de fotografía japonesa del periodo 1957-1972, en manos privadas, fuera de Japón.

Bombas Gens Centre d’Art presenta La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke. Se trata de una selección de piezas de la Colección Per Amor a l’Art de los integrantes de la agencia VIVO -Ikkō Narahara, Shōmei Tōmatsu, Eikoh Hosoe, Akira Satō y Kikuji Kawada-, activa entre 1959 y 1961, así como del colectivo Provoke (1968-1970): Yutaka Takanashi, Takuma Nakahira y Daidō Moriyama. También se muestra el trabajo de Hiroshi Hamaya, Takashi Hamaguchi, Toyoko Tokiwa, Nobuyoshi Araki, Tamiko Nishimura, Ishiuchi Miyako, Kōji Enokura y Michio Harada. Todos ellos, fotógrafos y fotógrafas japoneses que entre 1957 y 1972 fueron artífices de una transformación radical en el lenguaje fotográfico.

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“Para nosotros esta exposición es muy especial porque en ella se muestra uno de los núcleos más potentes de la Colección Per Amor a l’Art. De hecho, podría afirmarse que la selección que se exhibe constituye la colección más importante de fotografía japonesa de esta época, en manos privadas, fuera de Japón.
Estábamos deseando poder compartirla con el gran público desde hace mucho tiempo y por fin ha llegado el día”

Así lo ha manifestado Susana Lloret, vicepresidenta de la Fundació Per Amor a l’Art. La propuesta de Bombas Gens pone el foco en la renovación fotográfica que se produjo en el país nipón durante la posguerra, en paralelo a los grandes cambios económicos y culturales de este período, marcado por enfrentamientos sociales, principalmente contra la herencia americana de la ocupación. Una ruptura propiciada por la revista Provoke, de la que tan sólo se publicaron tres números (entre 1968 y 1970), y que entendía la fotografía como un lenguaje alternativo. El grupo de fotógrafos que la fundaron, a su vez, bebía de la influencia de otra formación: VIVO. Una agencia inspirada en la americana Magnum Photos con el objetivo común de forjar una fotografía crítica y subjetiva, en oposición a las convenciones establecidas.

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“Al principio teníamos piezas de sólo dos fotógrafos, Tōmatsu y Moriyama, y a partir de ellos empezamos a tirar del hilo y a completar el conjunto al que hemos llegado. Contrariamente a lo que pueda parecer en un primer momento, el vínculo de los fotógrafos que exponemos no es nacional, sino personal. Todos ellos tenían una relación en vida, no nos hemos inventado ningún nexo de unión porque ya existía. Tan sólo hemos recopilado sus obras”, ha afirmado Vicent Todolí, director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art y co-comisario. A su vez, la co-comisaria y directora de Bombas Gens Centre d’Art, Nuria Enguita, ha explicado que “se ha hecho un trabajo de recopilación al que también se ha sumado una labor investigadora, fruto de la cual presentamos hoy las obras de cuatro generaciones de fotógrafos. A través de ellas, se puede observar perfectamente una evolución, y las influencias que supusieron los unos para los otros. Además, sacamos a la luz tres nombres femeninos: Toyoko Tokiwa – dedicada sobre todo al retrato de las mujeres trabajadoras-, Tamiko Nishimura – que comenzó como ayudante de Moriyama- o Ishiuchi Miyako, que comienza su trabajo en 1975 en la estela de Provoke.”

También se presenta la obra de Michio Harada, un profesor de química y fotógrafo amateur coetáneo al resto de autores de la muestra y descubierto por el artista João Penalva.

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Fechas y horarios

BombasGens Centre d’ Art – Av. de Burjassot 54-56, 46009 Valencia, España

Del 22 de febrero de 2019 al 2 de febrero de 2020

De miércoles a domingo de 11:00 a 14:00 y de 16:99 a 20:00

Entrada gratuita


 

Más información en la web de BombasGens.

Información cedida por BombasGens.